Práctica de comentario de texto: Aristóteles

Ignacio Escañuela Romana

Octubre de 2026

Texto

“Pero es evidente que la felicidad necesita también de los bienes exteriores, como dijimos; pues es imposible o no es fácil hacer el bien cuando no se cuenta con recursos. Muchas cosas, en efecto, se hacen por medio de los amigos o de la riqueza o el poder político, como si se tratase de instrumentos; pero la carencia de algunas cosas, como la nobleza de linaje, buenos hijos y belleza, empañan la dicha; pues uno que fuera de semblante feísimo o mal nacido o solo y sin hijos, no podría ser feliz del todo, y quizá menos aún aquel cuyos hijos o amigos fueran completamente malos, o, siendo buenos, hubiesen muerto. Entonces, como hemos dicho, la felicidad parece necesitar también de tal prosperidad, y por esta razón algunos identifican la felicidad con la buena suerte, mientras que otros < la identifican > con la virtud.” 

Aristóteles, Ética a Nicómaco (IVaC/ 2018) (1099a 30 – 1099b 8).

Preguntas tipo:

1ª cuestión: Identifique y explique de manera argumentada las ideas y el problema filosófico fundamentales del texto elegido. (Competencias específicas 1 y 3 de la materia).

2ª cuestión: Relacione las ideas del texto con la filosofía del autor o la autora correspondiente. (Competencias específicas 1 y 3 de la materia).

3ª cuestión: Compare cómo ha abordado el problema planteado en el texto un autor o una autora en otra época (Competencias específicas 4 y 5 de la materia).

Pregunta: Identifique y explique de manera argumentada las ideas y el problema filosófico fundamentales del texto elegido. (Competencias específicas 1 y 3 de la materia[IE1] ).

En este texto, Aristóteles discute la cuestión principal de si los bienes exteriores son una condición del logro de la felicidad. Es decir, de si estos recursos que proceden de fuera de nosotros, y sobre los que no tenemos un control completo, son una condición parcial pero imprescindible (conditio sine qua non); o más bien es la misma posesión de estos bienes lo que define la felicidad completamente, como tal (conditio per quam). El texto se propone investigar sobre esa función de lo exterior contraponiendo, como se advierte al final, a las virtudes. De estas no se dice más en el fragmento planteado, pero es necesario aclarar en qué consisten y qué relación tienen con esa felicidad. Asimismo, es imprescindible para lograr un mínimo de comprensión de lo que aquí escribe el Estagirita comprender qué es la felicidad y qué significa ésta en la ética.

En efecto, los bienes exteriores son los externos al alma, a mí, y que en consecuencia no dependen completamente de mí. La volición humana tiende hacia el bien, afirma, pero hay multitud de cuestiones sobre las que no podemos decidir y condensamos su efecto en la expresión contenida en este texto de “buena suerte”. Se pueden proponer diferentes ejemplos empíricos, tal y como realiza el mismo Aristóteles en este texto. Puedo buscar trabajo para después tener dinero y afrontar mis necesidades, mas si bien depende de mi actividad trabajar, no completamente, ya que precisa de cosas externas. Que las personas que me rodean estén sanas, es un bien que no depende completamente de mí. Puedo estudiar, pero la calificación final no depende sólo de mí. Aristóteles pone varios ejemplos en este sentido, como amigos, riqueza, semblante. Nótese, pues, que estos bienes exteriores pueden ser entendidos como recursos o bienes para otra cosa. Es decir, como medios para lograr el fin último.

Antes de seguir avanzando, es necesario saber cómo Aristóteles investiga la cuestión: ¿lo hace a priori, sin necesidad de la experiencia, o a posteriori, a partir de ella? Parte del concepto de “evidencia” que significa en este autor lo que empíricamente es verdadero, lo que obtiene el apoyo de los datos de la experiencia. No va a afirmar sin observar, sino todo lo contrario, cuestiona situaciones de la experiencia para poder llegar a conclusiones generales.

Ahora bien, como la felicidad es el bien al que todos los seres humanos aspiran, defiende el Estagirita, al plantear en qué consista se está afrontando el problema fundamental de la ética. Ese interrogante es: ¿qué se debe hacer? Lo que este autor entonces se cuestiona es un problema central, si son los bienes exteriores, o bien nuestra actividad y consciencia, lo que nos hace felices y, en consecuencia, la esencia del comportamiento ético. ¿Procede de cosas externas que no podemos controlar o de una actividad y un conocimiento en los que decidimos? ¿Debemos centrarnos en lograr esos bienes de fuera, o no debemos olvidar lo que nos constituye interiormente?

De ahí que sea central la contraposición que introduce al final del texto: la virtud. Si los bienes exteriores son parcialmente un imponderable, la virtud es una actividad propia y es el bien del alma. Es fundamental, pues, definir virtud en Aristóteles: la excelencia, cuando llevo mi acción y mi pensamiento hacia el bien. Lo que corresponde con la naturaleza humana.

En todo caso, para comprender las ideas de este fragmento, es necesario volver al presupuesto fundamental de las ideas aquí expresadas, el que la conducta humana es intencionada, en cuanto que es teleológica (se plantea objetivos). El objetivo final es la felicidad o “Eudaimonia”, que ya no puede ser un medio para otra cosa: pues la felicidad es el bien supremo y “vivir bien (…) es lo mismo que ser feliz” (Aristóteles, Ética a Nicómaco (1), Libro I, 4, 1093a, 15-25). Por lo tanto, este filósofo griego está razonando de la siguiente manera, como la actividad humana se plantea finalidades, de manera racional, entonces valoramos a esa actividad en función de estos objetivos, y, de entre ellos, el máximo o último, que es la felicidad (“eudemonismo”). La felicidad está en la actividad virtuosa, que es la excelencia, pero las circunstancias externas son también importantes pues el logro de ciertos bienes exteriores es imprescindible, aunque no suficiente, para una vida feliz.

En consecuencia, podríamos añadir que Aristóteles nos habla de la tensión permanente entre la voluntad humana de la virtud como logro del bien como felicidad y los límites efectivos que se encuentra en la realidad. En relación con este problema, la cuestión moral es la tensión transformadora que se da como resultado de la pugna entre la acción racional orientada a la virtud, generando una deliberación racional, y las restricciones objetivas o externas que a veces se imponen.