Controlar o no hacerlo

Escañuela Romana, Ignacio

12 de octubre de 2026

Quisiéramos disponer la vida, dominarla. Saber cuándo nos va a ir bien, cuándo mal. Hacerla pues objeto de nuestra racionalidad, las reglas que seguimos, los valores que afirmamos.

Sin embargo, al mismo tiempo nos gusta romper toda norma, pues sólo así disfrutamos. Tomar el orden y dejarlo en el caos, vivir como si no pudiésemos averiguar el mañana.

Y, así, tendemos a ser contradictorios y es esa incoherencia lo que hace de la vida algo interesante. Sólo cuando dejamos de querer poner reglas para acto seguido transgredirlas, entramos en el aburrimiento.