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  • Identidad

    Ignacio Escañuela Romana

    Te invito a un recorrido filosófico en torno a la idea de identidad. Nos preguntamos, ¿Quién soy yo? ¿Cuál es mi identidad? ¿Cómo me defino ante mí mismo? Lo que sigue es un recorrido por la filosofía y las respuestas que se han propuesto. Se alternan explicaciones y exposiciones orales. ¡Espero que lo disfrutes!

    Fukuyama (2019). Identity. London: Profile Books.

    Naturaleza frente a cultura, lo que soy biológicamente frente a lo que soy porque lo aprendo en mi comunidad. ¿Hasta dónde llega cada uno de los dos principios? Lo biológico es universal (etic para M.Harris), lo aprendido es de cada sociedad, cambiante (emic).

    Freud: en la personalidad o la mente hay un principio que es el deseo, id, y otro que es el ego. El ego mantiene a los deseos bajo control, especialmente para conformar a las presiones sociales. Platón nos habla en el Libro IV de la República de las ocasiones en que seguimos un deseo a pesar de que sabemos que es perjudicial, generando una rabia interior contra nosotros mismos (thymos).

  • Foucault, Kant y la Ilustración

    Ignacio Escañuela Romana.

    En esta entrada discuto las consideraciones que hace Foucault sobre la Ilustración y sobre lo que Kant opina de la Ilustración. Foucault parte de un análsis de famoso texto kantiano acerca de qué sea la Ilustración. No quiero extenderme mucho sobre esta parte, pero sí es preciso señalar que considera que Kant toma a la Ilustración (recordemos que, a veces, se le llama Iluminismo) como el momento en que la humanidad va a utilizar su propia razón, sin sujeción a ninguna autoridad. Se configura, diría Kant, como fenómeno y como obligación: como descripción de hechos y como obligación personal y colectiva. 

    El campo de obediencia, sigue Kant, que corresponde a la razón privada , cuando tenemos un papel en empresas privadas o instituciones públicas, en función del cargo. El ámbito de la libertad  de la razón pública: el uso por sí misma, por voluntad de verdad. El lema lo conocemos: «Sapere Aude»: atrévete, ten el coraje de, razonar por ti mismo.

    Foucault señala con mucho acierto el enfoque global de Kant: realizar una crítica de la razón, es decir fijar los elementos que hacen legítimo el uso de la razón. El uso ilegítimo de la razón da lugar al dogmatismo y la heteronomía. El pensamiento debe ampliar su autonomía, determinando aquello en lo que no puede llegar a conclusiones sin fundamento.

    Foucault pasa a definir la idea de modernidad:

    • La consciencia de estar realizando un cambio, una ruptura.
    • Una actividad incesante de duda acerca de lo que somos y de la relación con la historia.
    • Que se caracteriza por su libertad.
    • El hombre moderno  es aquel que intenta inventarse a sí mismo. Que trata de producirse a sí mismo desde su autonomía.

    La modernidad comparte con la Ilustración el impulso de criticar permanentemente el momento histórico y construir en esa crítica el ser histórico del hombre. Pero no comparten cuestiones doctrinales positivas.

    Foucault apoya la continuidad de lo que denomina «a historical ontology of ourselves». La diferencia clave entre Kant y Foucault es que el primero busca las condiciones universales de fundamentación del conocimiento y, por lo tanto, los límites constitutivos o estructurales de nuestra comprensión («crítica transcendental»). Mientras el segundo plantea la investigación genealógica o histórica del hombre y su conocimiento en una especie de historicismo:  «historical investigation into the events that have led us to constitute ourselves
    and to recognize ourselves as subjects of what we are doing, thinking, saying».

    Es decir, Kant estudia las estructuras universales del conocimiento y de toda ética. Foucault investiga las condiciones históricas de lo que conocemos y somos. Kant analiza la universalidad. Foucault plantea los orígenes histórico-sociales.

    Foucault concluye que:

    • Quizá el hombre, la humanidad, nunca alcance la madurez. La Ilustración histórica no lo logró.
    • La razón crítica kantiana, como pregunta sobre los límites y fundamentos del conocimiento y, por lo tanto, sobre lo que somos, ha sido históricamente importante. Foucault entiende que es preciso seguir con este trabajo. 
    • Esa pregunta crítica acerca de nosotros mismos debe ser aplicada a una serie de investigaciones actuales: el análisis de la racionalidad tecnológica o instrumental (utilizar las cosas, poner medios para fines, innovando en esos procedimientos) y el análisis de las condiciones de libertad de nuestra sociedades (la relación entre las personas y los grupos, la constitución de derechos y obligaciones).

    Para entender qué nos quiere decir Foucault, tomo una serie de afirmaciones que realiza en este texto. Nos dice, prefiero los pequeños avances realizados en torno al uso de la autoridad, la relación entre sexos, la aceptación de la enfermedad, etc,; que los grandes avances de la promesa de un nuevo hombre y una mejor humanidad. Es decir, «I shall thus characterize the philosophical ethos appropriate to the critical ontology of ourselves as a historico-practical test of the limits that we may go beyond, and thus as work carried out by ourselves upon ourselves as free beings». Lo explico: la filosofía crítica debe ser el continuado progreso hacia los ámbito de libertad, logrado a partir del análisis de los orígenes de nuestros conocimientos y de las condiciones sociales y culturales.

    Kant y Foucault no están muy lejos en la crítica, pero sí en las afirmaciones. Kant apoya una ética universal. Foucault una «ética» histórica. 

    ¿Qué significa «minoría/ mayoría de edad»?. Kant y Foucault están de acuerdo en que la mayoría de edad es la capacidad y el hecho de decidir por uno mismo, de manera autónoma. La aplicación de una razón crítica.

    ¿Tienen estos términos el mismo significado que en Kant?. Sí. En los detalles de la crítica es donde difieren. Kant apoya una crítica racional que logre llegar a fundamentos universales, válidos para todo tiempo y lugar, del conocimiento y la ética. Foucault la entiende como una investigación de los orígenes históricos y sociales de nuestra forma de ser y conocer. No habla de condiciones universales, sino particulares a la evolución se un ser histórico.

    ¿Está de acuerdo Foucault con la tesis fundamental de Kant referente a la minoría de edad?. Sí. Sólo que Foucault duda que nunca seamos capaces, como humanidad, de salir de la minoría de edad. 

    ¿Cuál es la visión que tiene Foucault de la reflexión de Kant sobre la Ilustración?. Cree que Kant no retrata a la Ilustración histórica, sino que propone un programa crítico-filosófico. Foucault apoya el programa de la modernidad, tal y como se ha expuesto, pero circunscribe la Ilustración a un movimiento histórico que no se identifica con esa modernidad como tal.

    ¿Estás de acuerdo con la posición de Foucault?.

    Opinión personal: Foucault apoya una crítica histórica que nos lleva a afirmaciones de dudosa validez para todo tiempo y lugar. Esta crítica histórica sería incapaz de fundamentar ideas universales. De esta forma, parece vayamos a caer nuevamente en el relativismo de aceptar cada opción en función de sus fundamentos temporales. ¿Cómo basar las nociones de verdad y deber sobre ese relativismo?. Foucault caería en un nuevo historicismo en el que el mismo concepto de libertad que apoya podría ser interpretado de maneras diferentes, en contextos distintos.

  • Eficacia, legitimidad, justificación. Normas jurídicas.

    «Pues sin respaldo religioso o metafísico, el derecho coercitivo, cortado a la medida de un comportamiento al que no se exige sino que se ajuste a la ley, sólo puede conservar ya su fuerza de integración social haciendo que los destinatarios de esas normas jurídicas puedan a la vez entenderse en su totalidad como autores racionales de esas normas…» (Habermas, en IV Coloquio Sul-Americano de Realismo Jurídico)

    Continuación (Ignacio Escañuela Romana):

    Hay que distinguir entre eficacia de las normas jurídicas, legitimidad y justificación. La eficacia procede de la aplicación con amplia capacidad coercitiva: de generar sanciones para aquellas conductas que sean contrarias. Esta eficacia es propia de Estados modernos, cuyo monopolio de la fuerza se sustenta sobre amplias capacidades humanas y materiales. Fundamentalmente, la burocracia. Aquí las personas son objeto de aplicación de obligaciones.

    La legitimidad provendría del carácter democrático del Estado, que, básicamente, precisa de derechos y libertades individuales y un procedimiento para que las actuaciones del Estado lo sean por mandato de la población. En general. Aquí las personas son sujetos o ciudadanos que generan las obligaciones sociales. Idealmente a través de un amplio debate racional.

    Por último, la justificación dependería de la relación entre norma e ius cogens. El ius cogens es el conjunto de derechos y deberes que operan con carácter universal y no son disponibles. Cuya legitimidad procede del concepto de dignidad humana o, y, contrato justo social. De hecho, el conjunto de derechos individuales y libertades públicas tienen este carácter de ley imperativa. De este modo, una ley que atentase contra la dignidad humana no podría ser justificada ni aceptable democráticamente, incluso si es producto de amplias mayorías expresadas en una votación libre. Aquí las personas son sujetos de derechos no disponibles, en sentido kantiano. (Ignacio Escañuela Romana)

  • Comparación: Tomás de Aquino, Kant y Rawls

    Ignacio Escañuela Romana.

    A continuación introduzco una posible respuesta a la pregunta de la prueba de Acceso que nos pide relacionar al autor del texto (Tomás o Kant) con algún autor contemporáneo (en este caso, Rawls). Considero posible e interesante comparar a esos dos autores con esta posición contemporánea.

    Tomás versus Rawls.

    Es interesante comparar a autores tan alejados en el tiempo como Tomás de Aquino (siglo XIII), y y Rawls (XX), en torno a la idea de justicia. Es preciso recordar que, según el profesor Sandel, autor de referencia actual, la idea de justicia, que implica una concepción ética de base necesariamente, se ha definido de tres modos distintos en la historia de la filosofía. Tomás participa de una concepción meritocrática: ser justo es practicar la virtud. Por lo tanto, consiste en premiar los comportamientos socialmente positivos y castigar los perjudiciales. Teoría adquirida de Aristóteles. Tales conductas virtuosas se relacionarían con la ley natural, que responde a aquello que nuestra naturaleza recoge (naturalismo ético), especialmente la racionalidad aplicada al control de impulsos naturales. Kant y Rawls, por el contrario, participarían de una concepción «libertaria» que da énfasis a los derechos y libertades y la idea de dignidad de un ser racional. Ninguno de estos tres pensadores apoyaría, pues, la definición utilitaria de justicia que la hace depender de lograr el objetivo de la máxima felicidad o satisfacción posible en la mayor parte de las personas posible (Bentham, Stuart Mill). Tomás y Rawls rechazan, por lo tanto, una consideración de la mayoría como criterio de justicia.

    A partir de esta base, las diferencias y similitudes se extienden dando base a respuestas diferentes a los problemas éticos que puedan ir planteándose. En los dos es común la idea de racionalidad como fuente fundamental de las obligaciones éticas y la justicia social. Tomás la considera como un hecho constitutivo de la naturaleza humana del que emanan todas las obligaciones personales y sociales. La sociedad debería establecer un sistema que estimulase que las personas fuesen racionales y trabajasen por fines que beneficiarán a esa sociedad. Finalmente, la ley natural o justa deberá dar a cada uno lo que merece: deberá repartir beneficios e incentivos, así como sanciones, en función de si se practica esa virtud o todo lo contrario.

    Por su parte, Rawls no acude a ese argumento de naturalismo ético, de defensa de que lo que somos es lo que debemos de ser. Rawls, a partir de su tradición liberal, se basa en la afirmación o idea base de que todas las personas son dueñas de sí mismas y nada, ni nadie, tiene derecho a fijar heterónomamente sus decisiones.

    Sin libertad, diría Rawls, no hay ética ni justicia posibles. Y ello implica el uso de la razón autónoma y la posibilidad de que diferentes personas se sienten y compartan razones para debateir sobre un acuerdo social. Luego, por ejemplo, legalizar la prostitución es rechazado por Rawls por infracción de las condiciones básicas de un pacto equitativo. El sujeto más vulnerable, con menos derechos, con peor acceso, es impulsado socialmente a ser un instrumento para el disfrute de otro. Lo que Tomás hubiese atacada por ir contra natura, Y, en el caso de Rawls, sería asimismo rechazado por ir contra las condiciones básicas de un pacto equitativo en derechos de los individuos.

    Por último, Rawls no parte de la naturaleza a la manera tomista, ni de la razón personal de la forma kantiana, sino de un pacto social originario en el que las personas fuesen racionales, razonables y un velo de ignorancia les impidiese conocer si serán personas aventajadas socialmente o no. A partir del pacto social originario, Rawls concluye que la «ley natural» o norma justa o equitativa sería la siguiente. Primero, que las personas tengan los máximos derechos y libertades, sin que la sociedad pudiera quitarlos. Segundo, que las desigualdades conserven los necesarios incentivos para los más trabajadores y competentes, pero que sean lo más pequeñas posibles para que todos los miembros de la sociedad, tras el mencionado velo, pacten ese sistema social.

    En conclusión, el principio básico de organización sería en los dos autores, y en otro clave como Kant, la racionalidad. Pero ésta se configura como naturaleza ahistórica en Tomás, como facultad de la libertad autónoma y personal del individuo en Kant, y como fundamento de un eventual e imaginado pacto social equitativo en Rawls. Kant afirmaría que la naturaleza, lo que somos, y el pacto social, son ambos irrelevantes para un ser racional y autónomo, que debe fijar por sí mismo, y sin interés, sus derechos y deberes. Rawls diría que ese pacto social es preciso para fundar la idea de justicia en una sociedad que implica necesariamente interacción. Estos dos autores sí concluyen que los derechos y libertades, como inalienables, son la piedra angular de la existencia humana.

    Kant versus Rawls.

    Es interesante comparar a autores tan alejados en el tiempo como Kant (XVIII) y Rawls (XX), en torno a la idea de justicia. Es preciso recordar que, según el profesor Sandel, autor de referencia actual, la idea de justicia, que implica una concepción ética de base necesariamente, se ha definido de tres modos distintos en la historia de la filosofía. Tomás y Aristóteles participan de una concepción meritocrática: ser justo es practicar la virtud. Por lo tanto, consiste en premiar los comportamientos socialmente positivos y castigar los perjudiciales. Tales conductas virtuosas se relacionarían con la ley natural, que responde a aquello que nuestra naturaleza recoge (naturalismo ético), especialmente la racionalidad aplicada al control de impulsos naturales. Kant y Rawls, por el contrario, participarían de una concepción «libertaria» que da énfasis a los derechos y libertades y la idea de dignidad de un ser racional. Ninguno de estos tres pensadores apoyaría, pues, la definición utilitaria de justicia que la hace depender de lograr el objetivo de la máxima felicidad o satisfacción posible en la mayor parte de las personas posible (Bentham, Stuart Mill). 

    A partir de esta base, las diferencias y similitudes se extienden dando base a respuestas diferentes a los problemas éticos que puedan ir planteándose. En los dos es común la idea de racionalidad como fuente fundamental de las obligaciones éticas y la justicia social. Kant rechaza taxativamente la concepción aristotélica o tomista de la justicia y del deber ético. la ley natural o justa no debe consistir en dar a cada uno lo que merece: repartir beneficios e incentivos, así como sanciones, en función de si se practica una supuesta virtud o todo lo contrario. Sería tanto como justificar que sea aceptable éticamente las virtudes que históricamente pueden ir variando y que la sociedad puede afirmar o negar a su antojo. El deber es individual, del sujeto libre, no sometible a objetivos convenientes colectivamente.

    Kant apoya que todo ser racional actuaría según su razón, de forma autónoma. En consecuencia, su característica fundamental sería la libertad, lo que en Rawls, a partir de su tradición liberal, es la afirmación de que todas las personas son dueñas de sí mismas y nada, ni nadie, tiene derecho a fijar heterónomamente sus decisiones.

    Sin libertad, dirían Rawls y Kant, no hay ética ni justicia posibles. Una vez utilizamos la razón autónomamente, afirma Kant, ésta concluye que los fines de la acción ética no pueden ser el interés (imperativo hipotético): no admite como fines la satisfacción o la felicidad aristotélica, que se impondrían a la libertad humana y, además, son cuestiones empíricas, subjetivas y cambiantes. De ahí que sobre la base de la autonomía personal, del atrévete a pensar por ti mismo y rechaza autoridades y tradiciones, Kant afirmará que el deber o imperativo categórico puede tener como desarrollo tres planteamientos fundamentales: haz de tu conducta norma de comportamientos universal (por lo que no mentir sí es obligación, pero mentir no, pues llevaría a que nadie hablase y nadie pudiera mentir), trata a los demás como fines en sí mismos y sé libre (autónomo). Luego, por ejemplo, legalizar la prostitución es rechazado porque implica utilizar a la otra persona como medio para un disfrute. No yo podría prostituirme porque haría de mi mismo un instrumento para el disfrute de otro. Y, en el caso de Rawls, sería asimismo rechazado por ir contra las condiciones básicas de un pacto equitativo en derechos de los individuos.

    Por último, Rawls no parte de la naturaleza a la manera tomista, ni de la razón personal de la forma kantiana, sino de un pacto social originario en el que las personas fuesen racionales, razonables y un velo de ignorancia les impidiese conocer si serán personas aventajadas socialmente o no. Nótese que Kant no habla de interacción social como el elemento más relevante, pero Rawls sí. A partir del pacto social originario, Rawls concluye que la «ley natural» o norma justa o equitativa sería la siguiente. Primero, que las personas tengan los máximos derechos y libertades, sin que la sociedad pudiera quitarlos. Segundo, que las desigualdades conserven los necesarios incentivos para los más trabajadores y competentes, pero que sean lo más pequeñas posibles para que todos los miembros de la sociedad, tras el mencionado velo, pacten ese sistema social.

    En conclusión, el principio básico de organización sería en los dos autores la racionalidad. Pero ésta se configura como facultad de la libertad autónoma y personal del individuo en Kant, y como fundamento de un eventual e imaginado pacto social equitativo en Rawls. Kant afirmaría que la naturaleza, lo que somos, y el pacto social, son ambos irrelevantes para un ser racional y autónomo, que debe fijar por sí mismo, y sin interés, sus derechos y deberes. Rawls diría que ese pacto social es preciso para fundar la idea de justicia en una sociedad que implica necesariamente interacción. Estos dos autores sí concluyen que los derechos y libertades, como inalienables, son la piedra angular de la existencia humana. Ambos defienden, desde bases conceptuales diferentes, la existencia de una dignidad humana indisponible por nada ni por nadie.

    [Una nota explicativa. Que el contrato social no es central en Kant se explica, por ejemplo, en Krasnoff, L. (2018). Más que consentimiento: Kant sobre la función del contrato social. Las Torres de Lucca: revista internacional de filosofía política, 7(13), 45-62. «En ningún lugar Kant sostiene que el contrato originario explique nuestra obligación de obedecer la ley. La obligación aparece antes, en el argumento de que tenemos un deber de entrar en una condición civil en la medida en que la idea del derecho como libertad externa tiene que expresarse en convenciones de ley pública» (p. 59)]

  • CONTEXTO HISTÓRICO TOMÁS DE AQUINO

    CONTEXTO HISTÓRICO TOMÁS DE AQUINO

    Ignacio Escañuela Romana

    (Fuentes señaladas en el texto)

    (Complementar con un análisis adicional del contexto filosófico de Tomás de Aquino: la relación con otros autores anteriores y contemporáneos)

    Con la caída del Imperio Romano y la invasión de los pueblos bárbaros, la sociedad europea se sumió en una oscuridad casi total. Sólo en la Iglesia se conservó la cultura greco – romana. La conversión al cristianismo de los pueblos bárbaros y la aparición de los monasterios, son los dos hechos que determinan la mentalidad medieval como una época teocéntrica. La existencia de Dios y su Ley, iluminan y dan sentido a toda la ciencia y filosofía medieval (https://prezi.com/a2jznpxmuvcb/problemas-de-la-filosofia-medieval/).

    La filosofía escolástica que empieza a enseñarse primero en los monasterios y luego en la universidad, tiene como objetivo fundamental, no buscar la verdad, sino entender la verdad ya dada por la revelación. La filosofía es un medio para extender la fe (http://selectividad.tv/S_FF_3_2_1_S_santo_tomas:_suma_de_teologica.html).

    Toda la cultura medieval se desarrolla en las escuelas monacales. Según los valores de la sociedad medieval, el hijo primogénito se destina a la guerra, a ser caballero y a realizar los ideales de la caballería. El segundo se ofrecía a Dios, era oblato. Estos niños oblatos iban a la escuela monacal, aprendían a leer y a escribir, dos cosas absolutamente necesarias para la oración, que consistía en algunos momentos del día en la lectura de la Sagrada Escritura, de los Santos Padres como San Agustín e incluso de otros filósofos antiguos (http://www.selectividad.tv/S_FF_3_2_2_S_la_existencia_de_dios.html). Mientras un monje leía, los demás copiaban: gracias a este trabajo se han podido conservar muchas obras de la antigüedad. La regla de San Benito, ora et labora, transformó los campos enseñando los cultivos y la sociedad europea a través de la cultura cristiana.

    Desde la muerte de San Agustín en 430, hasta el llamado Renacimiento carolingio a finales del siglo VIII, sólo destacan algunas figuras importantes, Boecio (524), ministro del rey ostrogodo Teodorico, San Isidoro de Sevilla (636).
    A finales del siglo VIII y principios del IX, se produce un resurgimiento de la actividad cultural, gracias a la visión de Carlomagno, que comprendió la importancia de la cultura para la prosperidad de un pueblo, y la unión entre la autoridad suprema de Dios, y la autoridad política (http://www.selectividad.tv/S_FF_3_2_2_S_la_existencia_de_dios.html). Para ello ordenó y favoreció la creación de escuelas. En estas escuelas se fomenta la filosofía y ciencia medievales, de ahí el nombre de Filosofía escolástica. Poco a poco estas escuelas fueron desarrollándose, destacando con el transcurso del tiempo, la de York, en Inglaterra; la de Fulda en Alemania; las de París, Reims, Tours. París se convirtió en un centro importantísimo de la cultura y de la filosofía europea; ya en el siglo XI había tres escuelas. De todas ellas surge ya en el siglo XIII la Universidad de París, la Sorbona (http://www.selectividad.tv/S_FF_3_2_2_S_la_existencia_de_dios.html).

    El método pedagógico – didáctico era el de la lectio y la comentatio. El profesor (al igual que el monje en el monasterio) lee las obras de los antiguos filósofos (Platón, Aristóteles, Cicerón, Séneca), y las obras de los Padres de la Iglesia (especialmente San Agustín y el Pseudo – Dionisio), y después las comenta. Cada alumno toma sus apuntes, y al final del curso comienzan a aparecer los manuales: libros que contienen los temas tratados. Así aparecen las Sumas, como la Suma Teológica de Santo Tomás. A lo largo del curso escolar, también tenían lugar las Disputatio, cuestiones problemáticas que se debatían.
    En la cúspide de los estudios, estaba la Filosofía, y por último como el saber más
    importante la Teología, como estudio y conocimiento de Dios. La filosofía escolástica tiene a lo largo de la Edad Media, tres períodos. El de formación que va desde el siglo IX al siglo XII. El de apogeo que abarca el siglo XIII, donde aparecen los pensadores más importantes como Santo Tomás, San Alberto Magno, San Buenaventura, y el periodo de transición a la filosofía moderna (http://www.wikillerato.org/Santo_Tomás_de_Aquino.html).

    Las causas del apogeo de la filosofía escolástica se debieron en una gran parte a la ingente labor de la Escuela de Traductores de Toledo, en la España musulmana. Gracias a estas traducciones al árabe y al latín, se conocieron todas las obras de Aristóteles, que en un principio fueron acogidas con recelo. Fue mérito de Santo Tomás de Aquino, el integrarlas en la filosofía cristiana. También fueron muy importantes las universidades que divulgaron y extendieron los conocimientos (http://www.wikillerato.org/La_Escolástica._Santo_Tomás.html). El impulso de la filosofía y teología medievales lo dieron las
    dos órdenes mendicantes de los dominicos y franciscanos. En su afán de vivir con plenitud la pobreza evangélica, se centraron en el estudio de la filosofía y de la teología. Destacan S. Tomás (dominico) y San Buenaventura (franciscano).
    En los tres periodos de la filosofía escolástica, el tema fundamental de las discusiones disputatio, y de las Sumas, sigue siendo el tema de Dios, principalmente el problema de la fe y de la razón, de la Teología y de la Filosofía, ya que la filosofía es un medio para profundizar en la fe (http://www.wikillerato.org/La_Escolástica._Santo_Tomás.html).

    En esta polémica surgen tres posturas.
    1. Los dialécticos; creen que la fe debe ser analizada y demostrada por la razón, como Juan Escoto Erígena, Berengario de Tours etc.
    2. los antidialécticos, sostienen que la única sabiduría es la que da la fe, y la postura anterior es mero orgullo o soberbia de la razón humana. Representantes importantes son Lanfranc de París y Pedro Damiano.
    3. Una postura intermedia es la que sostiene por primera vez en el siglo XI, Gerberto de Aurillac y que continúa Santo Tomás en el siglo XIII (http://selectividad.tv/S_FF_3_2_1_S_santo_tomas:_suma_de_teologica.html). Fe y razón son distintas, son dos caminos que confluyen a un mismo mar de la Verdad. Ambas proceden de Dios, por tanto si la razón funciona bien, no puede llegar a conclusiones opuestas a las de la fe. La Filosofía y la Teología son saberes distintos que se complementan. La Filosofía alcanza algunas verdades de la fe,
    como la existencia de Dios y la inmortalidad del alma. La Teología, amplía nuestro conocimiento de Dios a través de la Revelación, por ejemplo Dios es Trinidad. En resumen la Filosofía ayuda a la Teología demostrando algunas de las verdades reveladas, preámbulos de la fe*, y viendo la racionalidad de otros misterios de fe, como la Trinidad. Estas verdades no son irracionales sino suprarracionales. Por su parte, la Teología ayuda a la Filosofía, aportando nuevos conceptos filosóficos, como el de creación del mundo o el de la
    dignidad de la persona humana en el orden moral (http://selectividad.tv/S_FF_3_2_1_S_santo_tomas:_suma_de_teologica.html).

    Por último, el siglo XIII representa el momento de mayor florecimiento de la Europa medieval, siendo Francia el centro político y cultural. La economía goza de una estabilidad impulsada por un comercio floreciente: la estabilidad de la moneda, el aumento de circulación de metales preciosos y la consolidación de los gremios artesanales. Socialmente, esto provoca el enriquecimiento de muchos campesinos y burgueses comerciantes, a la par que buena parte de la vieja nobleza empieza a empobrecerse (http://www.juntadeandalucia.es/averroes/centros-tic/41000880/helvia/sitio/upload/TEMA_6_TOMAS_DE_AQUINO_resumido.pdf). Las ciudades tienen un gran desarrollo. Políticamente, se comienzan a esbozar los Estados de la Europa moderna. El poder del papado alcanza su máxima cota con la Bula Unam Sanctam de Bonifacio VIII, que proclama la supremacía universal del Papa; sin embargo, ya empiezan a surgir los primeros brotes de secularización que cristalizarán en el s. XIV. Culturalmente, el s. XIII destaca por la aparición y auge de las Universidades, surgidas a partir de la evolución de las escuelas catedralicias. Destacan las de París, Oxford, Bolonia, Salamanca, etc. Lo novedoso es el redescubrimiento, aunque con prevención por parte de muchos, de la física y metafísica aristotélica, vértebra fundamental de la síntesis tomista, aunque también mantenga relaciones con la doctrina platónica y neoplatónica (http://selectividad.tv/S_FF_3_2_1_S_santo_tomas:_suma_de_teologica.html).

  • ¿Sesgos cognitivos en el votante?

    Ignacio Escañuela Romana.

    31/05/2019.

    Se discute en la literatura científica la posible existencia de sesgos cognitivos en los votantes. 

    Sesgo cognitivo: es un prejuicio o predisposición que tenemos y que, sin reflexionar o cuestionar de modo suficiente las bases, nos hace decidir en uno u otro sentido. Hay diferentes sesgos, hay diferentes motivaciones de estos sesgos. 

    Principio de racionalidad de Popper (1963, Myth of Framework) : actuar en la mejor forma posible dada la situación objetiva que se presente. Es decir, una persona es racional si su decisión es acode a la mejor opción objetivamente disponible. Supongamos que quiero ir de X a Y de la mejor forma posible, sería irracional ir dando una vuelta que me lleva costes y tiempo. 

    Primero: ¿Cuáles son los sesgos más comunes?. Hay multitud de entradas de internet que los detallan. Por ejemplo  ( https://conceptually.org/concepts/cognitive-biases): 

    Sesgo de confirmación: Tendencia a pensar de acuerdo a los prejuicios previos, interpretando toda la información en función de esos criterios no analizados.

    Sesgo conservador: Inclinación a reafirmar lo que creemos en vez de considerar racionalmente los argumentos que otros nos dan. Es una tendencia al partidismo.

    Ese sesgo hace que cuánto más expuestos estemos a una idea, de forma repetida, más se asiente como prejuicio. Evitando el examen racional.

    Sesgo de omisión: Tendencia a juzgar las acciones positivas como peores (moralmente) que las acciones por omisión. Si nos quitan digamos 10: lo vivimos peor que si por omisión dejan de ingresarnos 10.

    Sesgo de planificación: Creemos que en un proyecto, todo saldrá bien. Sin pararnos a medir las posibles dificultades que nos encontraremos.

    Sesgo de grupo: Tendencia a tratar a quienes creemos similares a nosotros más favorablemente. Y tratar a los difeentes con prejuicios negativos iniciales.

    Sesgo de deseo de sociabilidad: Responder a alguien como él quiere oir.

    Sesgo de identificación de la víctima: Nos movemos más fuertemente por una víctima particular que identificamos, que por un conjunto de personas sufriendo la misma situación pero de las que tenemos sólo información estadística.

    El efecto Peltzman: Tomamos más riesgos cuando nos sentimos más seguros. Por ejemplo, la introducción del cinturón de seguridad en los coches llevó a un aumento de velocidad de circulación.

    El sesgo de ceguera: los demás tienen sesgos y no se dan cuenta, pero yo no., yo sí hago un cálculo correcto.

    Segundo: ¿Cuáles son los sesgos más comunes a la hora del voto?.

    «Preferimos que las noticias nos den la razón y en caso contrario ya nos encargamos de que los datos encajen en nuestros esquemas mentales. En la década de 1990, la psicóloga social Ziva Kunda consolidó el concepto del razonamiento motivado: “Existen pruebas considerables de que es más probable que las personas lleguen a las conclusiones a las que desean llegar”, escribió. Esto es algo que hacemos constantemente en política: ante una corruptela del partido que votamos, pensamos en cómo limitar su importancia; si es del partido rival, convertiremos de inmediato la anécdota en categoría». Y: «En la campaña de 2012, Barack Obama dijo falsedades en el 25% de sus afirmaciones, según Politifact. Su rival, Mitt Romney, llegó al 40%. Donald Trump ha alcanzado el 70%, pero eso no le ha importado a los votantes republicanos, aunque le hayan pillado en casi todas las mentiras. La mayoría reconoce que si un medio da noticia de una falsedad de su líder, prefieren creerle a él antes que la noticia, según una encuesta de YouGov(https://elpais.com/elpais/2016/12/14/ciencia/1481728914_575054.html).

    Tercero: ¿Qué consecuencias puede tener la existencia de dichos sesgos?.

    «Que lo que los sujetos encuestados más recuerdan de la campaña sean
    imágenes o comentarios transmitidos desde el medio televisivo, no hace
    mas que confirmar la extendida presencia de la videopolítica en calidad de protagonista estelar de los procesos políticos contemporáneos. No cabe duda de que, engarzadas con esa lógica, las campañas electorales actuales son poderosos vehículos para la transmisión de imágenes de los candidatos.
    (…) Las imágenes, en cuanto estrategia de comunicación, incluyen una propuesta limitada y accesible para determinados grupos de votantes. En muchos casos, los nuevos representantes son elegidos sobre la base de imágenes y «las imágenes constituyen en realidad representaciones políticas simplificadas y esquemáticas» (Manin, 1993: 36) que tienen contenido político. La imagen consiste en una representación simplificada y, cognitivamente, es un recurso valioso a la hora de la costosa búsqueda de información política. En este sentido, las imágenes pueden ser definidas como heurísticos cognitivos o atajos en términos de reglas informales de pensamiento que simplifican el procesamiento de la información (…)» (V. García Beaudoux – O. D’Adamo, 2004, CAMPAÑAS ELECTORALES Y SUS EFECTOS SOBRE EL VOTO, p. 21).

  • Ius cogens

    Ius cogens.

    Ignacio Escañuela Romana.

    Artículo 53 de la Convención de Viena sobre Derecho de los Tratados: define el Ius Cogens como el conjunto de normas imperativas de derecho internacional general, establecidas por la comunidad internacional de Estados en su conjunto. Las normas de ius cogens no pueden ser derogadas, salvo por otra norma del mismo rango. Cualquier tratado internacional contrario a una norma de ius cogens es nulo. (http://www.iuscogensinternacional.com/p/que-es-el-ius-cogens.html).

    Por lo tanto, son obligaciones que, por ser ius cogens, reúnen tres características:

    • Obligan a todos sin excepción.
    • Se contraen ante todos los demás.
    • Incorporan valores esenciales para la comunidad internacional, protegen derechos esenciales.

    Nadie puede salirse de su cumplimiento. La defensa de los dirigentes alemanes en los juicios de Nüremberg fue afirmar que la ley alemana les facultaba para hacer lo que hicieron. Es decir, que los crímenes contra la guerra y contra la humanidad no serían tales crímenes si había leyes nacionales que no los reconociesen como tal. 

    Eichmann: «Once again I would stress that I am guilty of having been obedient, having subordinated myself to my official duties and the obligations of war service and my oath of allegiance and my oath of office, and in addition, once the war started, there was also martial law. . . . I did not persecute Jews with avidity and passion. That is what the government did» (https://rationalwiki.org/wiki/Nuremberg_defense).

    Frente a la defensa del seguimiento de una legalidad vigente, o unos órganos jerárquicos, los juicios de Nüremberg establecieron con claridad que hay Derechos que no pueden ser conculcados por ninguna ley positiva, porque se refieren a una ley natural preexistente. Algo que ata a todas las personas y Estados por igual.

    «The Nuremberg trials established that all of humanity would be guarded by an international legal shield and that even a Head of State would be held criminally responsible and punished for aggression and Crimes Against Humanity. The right of humanitarian intervention to put a stop to Crimes Against Humanity – even by a sovereign against his own citizens – gradually emerged from the Nuremberg principles affirmed by the United Nations» (https://www.roberthjackson.org/speech-and-writing/the-influence-of-the-nuremberg-trial-on-international-criminal-law/).

    Por ejemplo, la prohibición universal de racismo, de genocidio, de tortura, de colocar como objetivo de acciones militares a la población civil, etc.

    Son normas cuyo fundamento moral es tan fuerte que se aplican con universalidad frente a todos y todas. Tiene efecto erga omnes. No pueden ser derogadas por derecho positivo o dispositivo.

    Por ejemplo, en reciente sentencia la Corte Penal Internacional ha condenado por violación y asesinato como crímenes de guerra y crímenes contra la humanidad, y de pillaje como crimen de guerra. Con este pronunciamiento la CPI confirma que está llamada a convertirse en un actor fundamental en la lucha contra la violencia sexual, siguiendo la estela marcada por los tribunales penales internacionales ad hoc.

    Siendo no dispositiva, el hecho de que un Estado lo incumpla, no permite a otros Estados incumplirlo. Es decir, son Derechos fundamentales que no pueden hacerse depender del cumplimiento mutuo. Existen aunque las obligaciones sean incumplidas por alguien. No dependen de un pacto de ejercicio.

    La responsabilidad por el incumplimiento comporta sanciones que se imponen sobre el Estado y sobre las personas. El Secretario General de NU en su visión de conjunto de las labores de la CDI relativas al Proyecto de Principios y de Delitos de 1950, señaló que los delitos contemplados en el proyecto referido implicaban tanto responsabilidad por acto de Estado como responsabilidad individual. Expresamente señaló: “La responsabilité del État est la responsabilité individuelle des membres du Gouvernement” (http://www.corteidh.or.cr/tablas/31463.pdf).

    El positivismo jurídico rechaza la existencia del ius cogens, en base a que las únicas obligaciones jurídicas reales son las dictadas por cada Estado en el ámbito de su territorio. Ahora bien, la corrección de la tesis de existencia del ius cogens puede tomarse de Habermas:

    «Sigamos a Alexy, quien aplica la teoría del discurso de Habermas a su teoría de la argumentación. Este último filósofo sostiene que todo hablante tiene una pretensión de validez que se expresa mediante actos de habla: a) constatativos (cuando se pretende tener la verdad); b) regulativos (se dan cuando se sostiene que lo mandado o exigido es correcto) y c) representativos (cuando hay sinceridad). Podemos apreciar que los sostenedores del ius cogens, tanto los que favorecían un artículo en la Convención de Viena, como los que se oponían a esa inclusión, se expresaron con actos de habla constatativos, pues pretendieron que sus enunciados eran verdaderos; también actuaron convencidos de la existencia de normas imperativas no derogables por acuerdos particulares, por lo que sus actos de habla regulativos manifestaron que lo mandado por las normas ius cogens es siempre correcto, y fueron igualmente representativos por la sinceridad de sus posiciones.

    Si bien tenemos que expresar dudas sobre lo afirmado por Habermas en el sentido de que la verdad y la corrección de las proposiciones depende del consenso, en el caso de la Convención de Viena sobre el Derecho de los Tratados entre Estados, el consenso logrado mayoritariamente es claro indicio de la corrección del resultado logrado.» (http://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S1870-46542010000100001).

    En este sentido es el mismo acuerdo de la comunidad internacional el que confiere carta de obligatoriedad indudable al derecho que recoge los intereses fundamentales de la Comunidad internacional y de las personas, todas y cada una.

  • Descartes: interpretación neokantiana

    Descartes: interpretación neokantiana.

    En base a lo que apunta Cassirer sobre Descartes.

    Introducción breve.

    Descartes es el fundador de la filosofía moderna porque hace de la investigación del método el problema fundamental de la filosofía y la ciencia. Es decir, porque intenta que el conocimiento surja de un procedimiento estándar, universal y fluido, por un planteamiento epistemológico. 

    Descartes es considerado, pues, fundador de la filosofía moderna y trae a la filosofía la influencia de la ciencia moderna naciente. La nueva física y la nueva astronomía. Es cierto que conserva mucho de la escolástica, pero intenta construir un edificio filosófico nuevo. Esto no había ocurrido desde Platón. Descartes escribe como un descubridor y explorador, en un estilo fácil, sin dar nada por sabido.

    El método no es para él la estructura formal del conocimiento, sino el mismo contenido. La geometría analítica, a la que contribuyó decisivamente, no es más que «el fruto espontáneo de los principios innatos del método».

    En la estructura y en la fundamentación de la filosofía cartesiana se encuentran dos tendencias diferenciadas de su pensamiento:

    • De una parte, se desarrolla la unidad del intelecto a través de principios cada vez más concretos y determinados, derivándose de ellos el contenido de la matemática y de la ciencia de la naturaleza. Es el elemento epistemológico o de método que influirá fuertemente sobre la ciencia y la filosofía posteriores.
    • De otra parte, tenemos el intento de reducir todo el conjunto del saber a un ser metafísico supremo, tratando de encontrar en él su base última de sustentación. Es el elemento metafísico que se desintegrará en una variedad de sistemas contradictorios en sus discípulos.

    Este trabajo breve es un intento de explorar el primer elemento.

    La labor científica de Descartes.

    Su gran contribución a la geometría fue la invención de la geometría coordenada. Lo original era el empleo de coordenadas: determinar la posición de un punto en un plano por la distancia de dos líneas dadas. Empleó el método analítico: supone resuelto un problema y examina las consecuencias de la suposición. Aplicó el álgebra a la geometría.

    Los libros en los que vertió la mayor parte de sus estudios científicos: Le Monde, Essais Philosophiques, Dela formation du foetus, y otros.

    Sus investigaciones científicas fueron variadas, demostrando una gran curiosidad y pasión científica.

    La unidad de conocimiento.

    Sería necio, dice D., estudiar los misterios de la naturaleza, las fuerzas de los planetas, la mutación de los metales, etc. sin haber analizado previamente el concepto universal del saber mismo. D. traza una nueva concepción de la conciencia de uno mismo; no podemos conocer nada acerca de las cosas sin percatarnos al mismo tiempo de la esencia del propio pensamiento. El intelecto puro es el primer objeto que nos sale al paso en la serie de verdades. Éste es el nuevo centro y punto de partida descubierto por la filosofía cartesiana.

    Todas las ciencias no son más que la sabiduría humana una, idéntica e invariable, por diferentes quesean los objetos sobre los que se proyecte. Los objetos no modifican al conocimiento, que sigue los mismos principios independientemente del campo estudiado.

    Tres grupos de condiciones previas objetivas destacan como determinantes en el origen del criterio epistemológico fundamental de D.:

    • Lógica. Se encuentra la lógica escolástica, que enseña más bien a explicar lo conocido, más que a descubrir lo desconocido.
    • Geometría. Padece en la época de una constante supeditación a los sentidos y tiene una insuficiente simbolización.
    • Álgebra. La aritmética de la época padece los mismos problemas de la geometría.

    Luego se trata de buscar un nuevo método que reúna las ventajas de estas tres disciplinas pero no sus defectos. La lógica y la teoría de las magnitudes deben combinarse para crear una matemática universal.

    La matemática universal cogerá:

    • De la lógica -> el ideal de construcción deductiva y la existencia de primeros principios evidentes.
    • De la geometría y el álgebra -> el contenido de esos primeros principios.

    ¿Cuál es ese contenido?. D. dice  que el contenido común a todas las ciencias es el concepto de ordenación y, por lo tanto, medida. Es siempre el criterio de relación y proporción el que sirve de punto de partida y de unidad.

    Situación histórica de las ciencias fundamentales que el mismo D. detecta.

    • Lógica: la lógica aristotélica predomina en tiempos de Descartes. Es una lógica de categorías, predicados y cuantificadores. Partía del concepto de sustancia de Aristóteles: lo que existe por sí mismo y respecto de lo cual se predica todo. Así Santiago es sustancia porque de él se dice hombre, alto, moreno, 34 años,….; y porque Santiago no se dice de ninguna otra cosa (no se emplea como predicado). La sustancia es la primera en el orden del ser y también en el del conocer.

    ->El ideal científico relacionado es la clasificación sistemática de los objetos. La física sería la investigación de la sustancia para determinar y retener lo que tiene de permanente. Por contra, la ciencia moderna no estudia la permanencia en la forma de las cosas, sino la regla del acaecer, las leyes.

    La ciencia moderna exige una lógica general de relaciones que antecede a toda conjetura de los objetos particulares, sacando el resultado filosófico de ese proceso científico. Los objetos no se ordenan tal y como son en sí mismos, sino tal y como surgen unos de los otros en el orden en que los conocemos y razonamos.

    El cogito cartesiano como elemento central de su epistemología. 

    El núcleo de la filosofía cartesiana se encuentra en tres obras: Reglas para la Dirección de la Mente (no publicada e inconclusa), Discurso del Método, Meditaciones Metafísicas.

    Descartes comienza con la duda metódica: para tener una base firme es preciso dudar de todo lo que admita esa duda. Empieza por el escepticismo en relación con los sentidos: ¿puedo dudar de que me encuentro sentado aquí, al lado del fuego, en este salón?. Sí pues a veces he soñado que estaba aquí cuando en realidad estaba tumbado en la cama. Además, los locos tienen alucinaciones y yo podría estar teniéndolas.

    Los sueños, sin embargo, nos presentan copias de cosas reales, por lo menos en relación con sus elementos. Podemos soñar con un caballo alado, pero sólo porque hemos visto caballos y alas. Por consiguiente, la naturaleza corpórea, que implica extensión, magnitud y número, es menos fácil de ser puesta en duda que las creencias respecto a cosas particulares. La aritmética y la geometría, que no tratan de cosas particulares, son más ciertas que la física y la astronomía.

    Pero es posible dudar de la aritmética y la geometría: puede que dios me haga cometer siempre errores, como contar mal o sumar mal, sin que me dé cuenta. Podría haber un genio maligno que me llevase al error.

    ¿De qué no puedo dudar?. De que conforme pienso, existo. Éste es el núcleo de la epistemología cartesiana. Y este elemento central conduce al subjetivismo de la teoría del conocimiento moderna. Todo lo que yo pueda conocer debe ser deducido de mi pensamiento. Este elemento central se encuentra tanto en el racionalismo continental, como en el empirismo inglés (las dos corrientes principales de la filosofía de los siglos XVII y XVIII).

    El llamado cógito cartesiano: «pienso, luego existo», es el principio y modelo para establecer una evidencia indudable. Es la coincidencia entre el acto de pensar y el yo. «Veo muy claramente que para pensar hay que ser», concluye Descartes.

    Desde ahí, Descartes intenta reconstruir todo el edificio del conocimiento. ¿Por qué es el cogito tan evidente?. Porque es una idea, una percepción interna, clara y distinta. Por lo que adopta la regla general de que todo lo que yo pueda pensar de forma clara y distinta es verdadero. Se trata del criterio de evidencia como verdad. Luego soy una cosa que piensa. Una sustancia, dirá, cuya esencia es pensar. Aquí Descartes acaba de pasar del campo de la epistemología, al terreno de la metafísica.

    Pero antes, Descartes va a preguntarse por nuestro conocimiento de los cuerpos. Toma el ejemplo de un pedazo de cera del panal. Ciertas cosas son evidentes para mis sentidos: sabe a miel, huele a flores, tiene un color, tamaño y forma. Es dura y fría, y emite un sonido al golpear. Pero si la ponemos cerca del fuego, estas cualidades cambian, aunque la cera como tal persiste. Luego la cera misma sigue existiendo y las cualidades permanentes siguen: extensión flexibilidad y movimiento. El conocimiento de los sentidos es confuso, pero ahora mi mente ha descompuesto la idea de cera para llegar a percepciones claras y distintas de lo que es.

    Es un error pensar que las cosas exteriores y las ideas son parecidas. Hay tres tipos de ideas:

    • Las innatas: producto del uso de mis facultades mentales por sí mismas.
    • Las que son extrañas y vienen de fuera. Aquí están las percepciones externas.
    • Las que son inventadas por mí.

    Las cuatro reglas del método propuesto por Descartes son:

    «no aceptar nunca ninguna cosa como verdadera si yo no la conociera ser tan evidentemente, es decir, evitar cuidadosamente la Precipitación y la Prevención; y no incluir en mis juicios nada más que lo que se presente tan clara y distintamente a mi espíritu que no tuviese ninguna ocasión de ponerlo en duda.» (Descartes, R.: Discurso del método).

    Entonces, para Descartes existen proposiciones cuya verdad se impone al espíritu, como, por ejemplo, el llamado cógito: «Yo pienso, luego existo.» Hay una razón que permite determinar lo verdadero de lo falso sin salirse de sí mismo, se logra concebir ideas sin necesidad de recurrir al cuerpo sensorial.

    1. «dividir cada una de las dificultades que examinaría en tantas parcelas como se pudiera y fuera requerido para resolverlas mejor.»
    2. «conducir ordenadamente mis pensamientos comenzando por los objetos más sencillos y más fáciles de conocer, para ascender, poco a poco, como por grados, hasta el conocimiento de los más complejos; e incluso suponiendo un orden entre los que naturalmente no se preceden unos a otros.» [Descartes, R.: Discurso del método,]
    3. «… hacer en todo enumeraciones tan completas y revisiones tan generales que estuviera seguro de no omitir nada.» [Descartes, R.: Discurso del método]

    Bajo este método, la totalidad de nuestros conocimientos exige que éstos se sigan unos a otros, de la misma manera en que se siguen los términos conocidos de los desconocidos en una ecuación matemática.

    Así, pues, tenemos que la reducción del conocimiento a verdades innatas es similar a una forma axiomática.

    La introducción de Dios como elemento que fundamenta la aplicación al mundo exterior.

    ¿Qué me asegura que las cosas externas sean tal y como yo las llego a analizar en ideas claras y distintas?. Dios. Para Descartes: «… nuestras ideas o nociones siendo cosas reales y que provienen de Dios en todo aquello en que son claras y distintas, no pueden ser en esto sino verdaderas» [Descartes, R.: Discurso del método, p. 51

    Descartes utiliza el argumento ontológico, heredado de San Anselmo. Tengo la idea de un ser perfecto. Pero nada es perfecto si no existe realmente. Luego dios, que es ese ser perfecto, existe realmente. Y como es bueno y todopoderoso, no me engañará y las ideas claras y distintas tienen que ser ahora verdaderas en el sentido que se corresponden con cosas exteriores reales.

    ¿Cuáles son los hechos indubitables de los que parte Descartes para construir todo su edificio?. Son sus pensamientos, y el primero el yo pienso.  Al afirmar que soy una cosa que piensa va, no obstante , añade algo nuevo e injustificado. Ha introducido el principio de que la actividad mental que percibo tiene que tener un sujeto que la realiza.  Es indudable que percibo pensamientos, pero no lo es que existe un pensador o yo que los tiene.

    Consideraba los cuerpos de los hombres y animales como máquinas, autómatas, gobernados enteramente por las leyes de la física. Pero los hombres tienen alma, que reside en la glándula pineal, donde interactúa con el cuerpo. La cantidad total de movimiento en el universo es constante pero el alma puede alterar la dirección del movimiento. Esta doctrina fue abandonada pues los físicos descubrieron la conservación del momento: la cantidad total de movimiento del mundo en cualquier dirección es constante. La acción del alma sobre el cuerpo, propuesta por Descartes, es imposible.

    Esto genera una dificultad grave, que sigue dando problemas. Mi brazo se mueve cuando yo quiero que se mueva, pero mi querer es un fenómeno mental y el movimiento del brazo es físico. ¿Por qué entonces alma y cuerpo no pueden interactuar?. Guelincx, discípulo de Descartes, propuso la llamada teoría de los dos relojes. Supongamos que tenemos dos relojes que marchan perfectamente, uno marca la hora y el otro da las campanadas. Cuando vemos uno, escuchamos al otro, pero nos parece que está tocando las campanadas el mismo reloj que estamos mirando. Lo mismo ocurre con alma y cuerpo: dios ha determinado a los dos para que marchen acompasados, de modo que cuando deseo mover mi brazo, leyes puramente físicas son las que hacen que éste se mueva. La voluntad no actúa realmente sobre le brazo, aunque lo parece. Esta teoría cumplía dos requisitos: el alma era independiente del cuerpo,

    Pero esa teoría es:

    • extraña,
    • la serie mental es tan determinista como la física. No hay libertad, ni culpa.

    En mecánica, Descartes acepta la primera ley del movimiento: un cuerpo abandonado a sí mismo se movería con velocidad constante en línea recta. Pero no hay acción a distancia, con más tarde en la teoría de la gravitación de Newton. No existe le vacío, no hay átomos, toda acción recíproca es de la naturaleza del impacto. La química y biología son reductibles a mecánica.

    El mundo en Descartes.

    ¿Cómo analiza el mundo? Con un método semejante. El mundo está determinado en Descartes por la extensión. Además de la Sustancia Infinita que es Dios, aparecen las dos sustancias finitas: la sustancia pensante (el hombre) y la sustancia externa (el mundo).

    Según Descartes, los cuerpos existen en cuanto extensos y la idea clara de la extensión es concebida en nuestro entendimiento, con la misma certeza que en las matemáticas. Además: donde hay extensión hay materia.

    De hecho, Descartes recurre a las extensiones geométricas para identificarlas con la materia física. Las cosas materiales (las figuras, los tamaños y los movimientos) se diversifican entre sí en el entendimiento según las reglas y principios de la geometría y la mecánica. Ya retomaremos esto.

    Para Descartes su método es un instrumento de aplicación universal. Todos los conocimientos especiales pueden generarse a partir de éste. Bien señala Cassirer:

    «Lo mismo que todos los números brotan de una operación exactamente determinada, que es la numeración, todos los conocimientos especiales se obtienen y solo pueden obtenerse por medio del ‘método’; y así como aquí el camino conduce a lo limitado, aunque la dirección del progreso aparece trazada de antemano de un modo preciso e inequívoco, así también, sin cerrarnos a la plenitud infinita de la experiencia, debemos aspirar a dominarla por medio de un plan y un bosquejo fijo y predeterminado del pensamiento.» [Cassirer, E.: El problema del conocimiento, p. 476]

    ¿Y la experiencia sensorial? Descartes no niega la intervención de la experiencia, solo que ésta aparece en un plano diferente: la dirección viene establecida por el método. Se contrapone al Empirismo, pero no para eliminar la experiencia, sino para ponerla en otra posición.

    Matemáticas y metafísica

    ¿Juegan las matemáticas y la metafísica papeles importantes en la definición del método cartesiano? Sí, sin duda. Las matemáticas, el álgebra y la geometría, definen un modelo epistemológico que enfatiza la deducción. Una primera característica. Pero, además, la metafísica sirve para justificar la aplicación o introducción de los conceptos matemáticos en la realidad. Descartes usa la metafísica para darle validez a su método y para, dentro de su esquema epistemológico deductivo, justificar la verdad de sus axiomas y primeros principios. Si abstraemos la metafísica, tenemos simplemente el modelo de las matemáticas, tal y como era concebido por él.

     Russell: «Hay en Descartes un dualismo no resuelto entre lo que lo aprendió de la ciencia contemporánea y el escolasticismo que le enseñaron en La Flèche. Esto le llevó a contradicciones, pero también le hizo más rico en ideas fructíferas de lo que hubiera podido haber sido un filósofo completamente lógico.» 

    En definitiva, la matemática era para Descartes el método del pensamiento humano, y de la ciencia, por antonomasia. El método capaz de llegar a verdades finales e indudables. Método que opera de manera apriórica, sin contacto con la experiencia sensible: las propiedades de una figura geométrica se establecen por el pensamiento puro, por la razón e intuición intelectual, sin contacto con ninguna percepción de tal figura.

    La experiencia sirve para darme datos concretos sobre los que calcular. Pero las leyes generales son establecidas por intuición y deducción por la razón. Por lo tanto, un lenguaje universal. Cassirer:»La lógica y la teoría de las magnitudes deben combinarse y unirse, para crear el nuevo concepto de la matemática universal. Esta nueva ciencia toma de la lógica el ideal de la construcción rigurosamente deductiva y el postulado de los primeros fundamentos ‘evidentes’ de la argumentación, al paso que determina el contenido que a estos fundamentos debe darse tomando como modelo la geometría y el álgebra.»

  • Racionalismo versus empirismo

    Ignacio Escañuela Romana.

    Tanto el racionalismo como el empirismo son corrientes de pensamiento que se desarrollaron en la misma época (siglos XVII y XVIII) y contestaron de manera opuesta a una serie repreguntas similares. Los problemas del conocimiento y de las sustancias son centrales en ambas corrientes. Todo conocimiento, en última instancia, es conocimiento de ideas, tanto para empiristas como para racionalistas.

    RACIONALISMO: «The first modern rationalist was Descartes, an original mathematician whose ambition was to introduce into philosophy the rigour and clearness that delighted him in mathematics. He set out to doubt everything in the hope of arriving in the end at something indubitable. This he reached in his famous cogito ergo sum, “I think, therefore I am”; for to doubt one’s own doubting would be absurd. Here then was a fact of absolute certainty, rendered such by the clearness and distinctness with which it presented itself to his reason. His task was to build on this as a foundation, to deduce from it a series of other propositions, each following with the same self-evidence. He hoped thus to produce a philosophical system on which people could agree as completely as they do on the geometry of Euclid. The main cause of error, he held, lay in the impulsive desire to believe before the mind is clear. The clearness and distinctness upon which he insisted was not that of perception but of conception, the clearness with which the intellect grasps an abstract idea, such as the number three or its being greater than two» (https://www.britannica.com/topic/rationalism/Epistemological-rationalism-in-modern-philosophies).

    EMPIRISMO: «Empiricism, in philosophy, the view that all concepts originate in experience, that all concepts are about or applicable to things that can be experienced, or that all rationally acceptable beliefs or propositions are justifiable or knowable only through experience. This broad definition accords with the derivation of the term empiricism from the ancient Greek word empeiria, “experience.”

    Concepts are said to be “a posteriori” (Latin: “from the latter”) if they can be applied only on the basis of experience, and they are called “a priori” (“from the former”) if they can be applied independently of experience. Beliefs or propositions are said to be a posteriori if they are knowable only on the basis of experience and a priori if they are knowable independently of experience (see a posteriori knowledge). Thus, according to the second and third definitions of empiricism above, empiricism is the view that all concepts, or all rationally acceptable beliefs or propositions, are a posteriori rather than a priori» (https://www.britannica.com/topic/empiricism).

    Por lo tanto, la doctrina filosófica conocida como empirismo se desarrolla en Gran Bretaña contraponiéndose a la corriente continental europea del racionalismo, y considera la experiencia como única fuente de conocimiento no tautológico válida. El primer dato seguro es efectivamente el conjunto de mis percepciones y se exige que todo juicio no analítico (no tautológico o sintético) tenga como fundamento una experiencia sensible o serie de experiencias sensibles. Es decir, un enunciado que añade información debe hacerlo a partir de percepciones. Lo que afirma el empirismo es, asimismo, la crítica que hace Hume a Descartes (y que viene, por lo tanto, como contenidos que opone este empirismo al racionalismo).

    Por otra parte, el racionalismo fundado por Descartes, al que puede calificarse también de apriorismo (Adjukiewicz), considera que es posible fundar enunciados sintéticos a priori. Es posible resolver dudas no tautológicas recurriendo únicamente a la razón, sin necesidad de remitirse a la experiencia sensible. Ésta es una de las tesis fundamentales de Descartes. De ahí que Descartes recurra a la evidencia como criterio de verdad y procediendo a deducir las demás verdades a partir de una primera e indubitable. Sin embargo, ninguna proposición que esté basada únicamente en la experiencia (en los sentidos) puede superar la prueba de la duda metódica. Descartes rechaza, por tanto, el punto de vista del empirismo (punto de vista desde el cual el conocimiento no sólo es derivado de la experiencia, sino también validado por ella).

    El ataque de Descartes a la inducción es una de las afirmaciones básicas de su sistema filosófico: la inducción no permite construir verdades universales y absolutamente seguras. Algo completamente distinto a Hume o Locke, que intentaban fundamentar los conceptos en la costumbre y la inducción.
    El empirismo aboga por el método inductivo, que tiene como punto de partida los datos provenientes de los sentidos. Los racionalistas, en cambio, son seducidos por el método deductivo, que tanto éxito ha aportado a las matemáticas.

    Las diferencias se extienden al campo moral. Los racionalistas, y entre ellos Descartes, pretenden fundar el juicio moral en la validez a priori de la razón, que controlaría el comportamiento humano. En frente de esta postura está Hume, que defiende el emotivismo moral: la razón es “esclava de las pasiones”, siendo el sentimiento de agrado y utilidad que provocan las acciones lo que hace que las califiquemos como buenas o, en caso contrario, como malas.

    Finalmente, la metafísica cartesiana se fundamenta en la teoría de las tres sustancias. Descartes afirma que hay tres sustancias: la “res cogitans”, el alma o pensamiento separado del cuerpo; la “res infinita” o Dios, ser infinito, eterno, inmutable, omnisciente y todopoderoso; y, por último, la “res extensa” o mundo, de cuya existencia tenemos garantía mediante la doctrina de la “veracidad divina”. A diferencia de los racionalistas, para Hume, ya el propio concepto de “sustancia” resulta problemático. Niega la posibilidad de obtener un conocimiento metafísico válido. Sin experiencia no hay conocimiento. 

    Este problema del origen del conocimiento justificado continúa hasta nuestros días. Supongamos que tengo una moneda aparentemente perfecta y la lanzo 100 veces. Supongamos tengo 52 caras y 48 cruces. Afirmar que la probabilidad de cara es del 50% es un enunciado sintético a priori. Afirmar que la probabilidad pasa a ser del 52% incorpora una expectativa resultado de observaciones a posteriori. Si bien habría que definir, en este caso, probabilidad como expectativa condicionada a la experiencia pasada.

    Tomemos el concepto de causa. Como causa es conexión necesaria entre causa y efecto, sumado a precedencia lógica dese la primera a la segunda, es un concepto que se incorpora a enunciados necesariamente sintéticos a priori.

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