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Vivencias
Ignacio Escañuela Romana
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Un ejemplo personal de comentario de un texto de Hannah Arendt
Ignacio Escañuela Romana
Una propuesta totalmente personal de exposición de las ideas de un pequeño texto de Hannah Arendt, del libro «La condición humana». Sin extenderse hacia la filosofía de Arendt, ni tampoco comparar con otras filosofías, otros pensadores. Simplemente una posible interpretación y explicación del texto.Se responde a la pregunta: Identificar y explicar las ideas del texto. Por lo tanto, a la pregunta planteada en el acceso a la universidad en Andalucía: «Identifique y explique de manera argumentada las ideas y el problema filosófico fundamentales del texto elegido.» en referencia a uno de los textos elegidos para la prueba.
La propuesta es, insisto, personal y subjetiva.
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Reflexiones en el tiempo
Ignacio Escañuela Romana
Algunas reflexiones, un poco al azar, sobre las experiencias efímeras y el valor con que vivimos en ese transcurso. Como entes que sabemos que dejaremos de existir, pero que sostenemos vidas que dotamos de sentido personal, de un objeto. En el terreno intermedio entre la filosofía y la literatura.
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Comparación teorías éticas Platón, Aristóteles, Kant.
Ignacio Escañuela Romana
15 de noviembre de 2024
LA IDEA DEL BIEN.
La moral socrática (platónica) realizaba un análisis elemental de la conducta humana. La acción humana presenta una gran variedad de formas y de fines. “el de la medicina es la salud; el de la construcción naval, el barco; el de la estrategia, la victoria;…” (Aristóteles, Ética a Nicómaco, Libro 1, 1). Pero esa diversidad puede ser clasificada. Los fines de las diversas actividades resultan estar subordinados unos a los otros (Gourinat, 1973).
Por ello, “Los bienes pueden decirse de dos modos: unos por sí mismos y los otros por éstos» (Aristóteles, Ética a Nicómaco, Libro 1, 6). Es decir, algunas acciones son buenas para alguna otra cosa, mientras otras son bienes en sí mismos. Mantener un ejercicio físico moderado es bueno para la salud. Obrar respetando al otro sería bueno por sí mismo, aunque podría ser planteado como un bien para otros fines más generales. Si fuese posible definir un bien que lo sea absolutamente en sí mismo, ese bien constituiría el fin último de toda posible actividad. Un bien de esa naturaleza sería el bien mismo, lo que Platón denominaba la Idea de Bien o bien en sí mismo (Gourinat, 1973). El platonismo nos proponía la idea de bien como un modelo cuyo conocimiento nos permitiría alcanzar con facilidad los bienes particulares. La ética de Platón, al igual que la socrática, identificaba el bien con el conocimiento, caracterizándose por un marcado intelectualismo.
LA FELICIDAD. ARISTÓTELES.
La crítica a que sometió Aristóteles, y con la que Kant estaba de acuerdo, a la ética fundada en la idea de bien es la siguiente. No hay una definición unívoca del bien (Gourinat, 1973). Algunas cosas son buenas en sí mismas y otras lo son para algo. Hay, pues, al menos, dos posibles definiciones de bien, el bien absoluto y el bien sólo relativo (lo útil). Es posible separar lo bueno en sí de lo útil. Las ciencias definen los bienes particulares, lo útil, sin necesidad de referirse para nada a los bienes en sí mismos últimos. Por ejemplo, no se ve qué utilidad tendría para el zapatero o el albañil conocer el bien en sí mismo. Siendo tan gran número las acciones y las artes y ciencias, muchos serán por consiguiente los fines, como ya se ha mencionado el de la medicina es la salud, el de la construcción naval es el navío, el de la estrategia es la victoria… (Ética a Nicómaco, libro 1, 1).
En el dominio de la acción práctica no hay, así pues, bien en sí mismo, sino sólo bienes diferenciados y particulares, por lo que resulta imposible mostrar si responden a una idea única del bien.
Para Aristóteles, se puede comprender que el bien en sí mismo “nada más que la idea”, en este caso «la especie sería inútil» (Ética a Nicómaco, Libro 1, 6). Luego la idea del bien es una especie vacía, una categoría clasificatoria sin más contenido que ella misma: sin contenido efectivo, sin sentido (Gourinat, 1973). Por lo tanto, no puede ser ni objeto de acción, ni objeto de adquisición. La moral no puede basarse en esa idea sin contenido, un objeto al que no puede llegarse.
En consecuencia, si quiere definirse un bien que pueda ser obtenido a partir de los límites de la acción humana, es preferible referirse a la experiencia común y al acuerdo de los hombres. Todo ellos consideran inequívocamente a la felicidad como fin supremo de toda actividad. La felicidad es universalmente deseada, todos los hombres tratan de ser felices: «la elegimos siempre por ella misma» (Ética a Nicómaco, Libro 1, 7). La felicidad aparece como el bien que, más que cualquier otro, es buscado por sí mismo y respecto del cual todos los otros no son más que medios (“mientras que los honores, el placer, el entendimiento y toda virtud los deseamos ciertamente por sí mismos… pero también los deseamos en vistas de la felicidad, pues creemos que seremos felices por medio de ellos” (Ética a Nicómaco, Libro 1, 7).
Aristóteles sitúa a la felicidad en el lugar que tenía para Platón la idea del bien, fijando con ella el fin supremo de la actividad individual y de la actividad política (Gourinat, 1973). La plenitud del ser humano se halla en el seno de la sociedad, donde el hombre puede ser feliz.
Aristóteles, como Platón, considera que el fin de la sociedad y del Estado es garantizar el bien supremo de los hombres, su vida moral e intelectual; la realización de la vida moral tiene lugar en la sociedad, por lo que el fin de la sociedad, y del Estado por consiguiente, ha de ser garantizarla. De ahí que tanto uno como otro consideren injusto todo Estado que se olvide de este fin supremo y que vele más por sus propios intereses que por los de la sociedad en su conjunto. De ahí también la necesidad de que un Estado sea capaz de establecer leyes justas, es decir, leyes encaminadas a garantizar la consecución de su fin. Las relaciones que se establecen entre los individuos en una sociedad son, pues, relaciones naturales.
DE LA MORAL DE LA FELICIDAD A LA MORAL DEL DEBER.
Existe un problema en el pensamiento aristotélico. Los hombres están de acuerdo en hacer de la búsqueda de la felicidad el contenido de la moralidad, pero es posible que no todos nos pongamos de acuerdo en la interpretación de la felicidad. Cuando intentamos definir felicidad, no nos ponemos de acuerdo. No sólo hay desacuerdo entre un individuo y otro, sino “incluso una misma persona opina cosas distintas si está enfermo, la salud; si es pobre, la riqueza” (Ética a Nicómaco, Libro 1, 4). Los hombres imaginan que podrían ser felices mediante la posesión de los que les falta, llamando felicidad al disfrute del objeto temporal y accidental de su deseo. Todos los hombres desean ser felices, pero no pueden determinar lo que verdaderamente desean y quieren.
Para Kant, la indeterminación del concepto de felicidad resulta de la contradicción entra la idea de felicidad, un estado absoluto válido para el presente y futuro, y el carácter empírico de nuestros conocimientos en relación con los elementos que producen la felicidad. Sólo la experiencia puede dar un contenido concreto a nuestra idea de felicidad. Enseñamos y aprendemos medios para llegar a la felicidad, pero no se puede determinar con precisión en qué medida son verdaderamente capaces de hacernos felices. “nadie es capaz de determinar, por un principio, con plena certeza, qué sea lo que le haría verdaderamente feliz, porque para tal determinación fuera indispensable tener omnisciencia” (Kant, Fundamentación de la Metafísica de las Costumbres, Cap. 2, 4:418).
Las limitaciones de nuestra experiencia y de nuestro conocimiento no nos permiten dar un contenido verdaderamente determinado a nuestra idea de felicidad. No hay reglas para ser feliz, no hay preceptos o normas de la razón que nos lleven hacia ella. Sólo es un ideal, para llegar al cual algunos consejos nos pueden ayudar. Del mismo modo que para hacer una casa me son necesarios ladrillos, o para que el coche funciones preciso de gasolina, debo seguir una serie de consejos para ser feliz (dieta sana, amistad, etc.). Los consejos, la determinación de medios que sólo pueden ser fijados de manera aproximativa y contingente, para lograr un objetivo, son “imperativos hipotéticos”.
“Por eso no es posible con respecto a ella un imperativo que mande en sentido estricto realizar lo que nos haga felices, porque la felicidad no es un ideal de la razón, sino de la imaginación, que descansa en meros fundamentos empíricos, de los cuales en vano se esperará que hayan de determinar una acción por la cual se alcance la totalidad de una serie, en realidad infinita, de consecuencias” (Kant, Fundamentación de la Metafísica de las Costumbres, Cap. 2, 4:418).
Los medios no son ni buenos ni malos, sino que su razón de ser es el logro de unos objetivos: “los preceptos que sirven al médico para curar radicalmente a su paciente, y al envenenador para matarlo de modo seguro, son de igual valor en la medida en que sirven a cada uno para realizar perfectamente su intención”. Dar una instrucción técnica e impartir una formación moral son dos cosas diferentes: las reglas técnicas prescriben medios con respecto a fines que son moralmente indeterminados.
EL DEBER EN KANT
La ética dependen de la libertad y la racionalidad: una razón que no esté afectada por preferencias o gustos, impulsos o deseos. La ética consiste en que yo mismo trazo racionalmente mi deber u obligación. Si me viene de otro o de otra cosa, entonces no es propia y no forma parte de la ética. Lo importante es el motivo o intención, la razón, y no el contenido. No mentir puede ser por ética: porque debo. O puede no ser ética si lo hago porque me conviene, por ejemplo porque quiero pedirle después a la otra persona algo.
Por lo tanto:
Imperativo categórico: el deber por sí mismo.
Imperativo hipotético: “si quiero tal o cual fin, entonces debo….”.
Sólo el categórico es ética.
Tres formulaciones o criterios del imperativo categórico:
Primera, haz de tu conducta un modelo de comportamiento universal. Que valga para todas las personas. Así, mentir no puede ser obligación ya que todos mentirían y ninguno escucharía. Asesinar no es un debe, pues todos asesinarían y nadie estaría vivo para poder cumplir con la obligación. Sin embargo, si debo no mentir y nadie miente, entonces se cumple sin problemas. Si debo no asesinar y nadie debe, no hay problemas para cumplir y respetar universalmente el derecho a la vida.
Segunda, trata a los demás como fines en sí mismo. Y a ti. Es decir, que un ser racional no sea nunca un instrumento para tu acción. Para tus fines.
Tercera, sé autónomo (libre) en tu conducta. Lo que implica que seas racional y tus fines sean precisamente universales (y los demás lo sean igualmente). Como se ve, las tres formulaciones significarían lo mismo: tres criterios para una idea igual.
Conclusión: la acción ética en Kant es libre, autónoma, consciente, sin objetivos o preferencias, tomada por uno mismo en función de la propia racionalidad.
Referencias.
Gourinat, M., 1973. Introducción al Pensamiento Filosófico. Editorial Istmo.
Aristóteles, Ética a Nicómaco. Ed. bilingüe y traducción por Maria Araujo y Julián Marías. Introd. y notas de Julián Marías. Español / Castellano; Griego. Centro de Estudios Políticos y Constitucionales.
Immanuel Kant, Fundamentación de la Metafísica de las Costumbres. Trad. Manuel García Morente. Edición de Pedro M. Rosario Barbosa.
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Ética kantiana, esquema
Ignacio Escañuela Romana
Esquema, la ética kantiana:
La Buena Voluntad
- La moral no puede basarse en la felicidad o en cualquier otro tipo de consecuencias de nuestras acciones. En caso contrario, la moral se basaría en circunstancias que están, en parte, más allá de nuestro control. Asimismo, a menudo no sabemos si nuestras acciones son correctas o incorrectas, ya que no se puede predecir las consecuencias de nuestras acciones (es una cuestión empírica: inductiva).
- La única cosa que es buena «sin reservas» es una buena voluntad.
- Hay una buena voluntad, si y sólo si el motivo de los actos de respeto a la ley moral.
- Si el acto tiene un valor moral depende de la motivación a partir de la cual él / ella actúa. El único motivo que confiere un valor moral sobre las acciones de uno es el respeto de la ley moral.
- Una acción moralmente buena no es lo mismo que una acción moralmente correcta. Incluso si uno hace lo moralmente correcto, él / ella no merece crédito moral a menos que los actos se deban a la buena voluntad.
Racionalidad y moralidad
- La moral se aplica a los seres humanos, no animales.
- Animales perseguir el placer. Por lo tanto, la búsqueda del placer no puede ser la base de la moralidad.
- La razón por la que la moral se aplica a los seres humanos, pero no a los animales, es que los seres humanos son seres racionales (aunque de manera imperfecta).
- El ser humano es racional, porque es capaz de seguir las reglas, el razonamiento de las conclusiones, generalizar y hacer opciones libres.
- Sin embargo, dado que los seres humanos son imperfectamente racionales, a menudo se inclinan a actuar irracionalmente.
- La moral de los seres humanos requiere que éstos se comporten como seres perfectamente racionales que actúan.
- Dado que los seres humanos están a menudo inclinados a actuar irracionalmente, la exigencia moral es actuar como un ser perfectamente racional que es actuar en la forma de un imperativo (norma o deber).
Imperativos-2 Clasificaciones.
- Objetivo vs subjetivo.
A. Objetivo: expresa «cómo un ser racional sería, dado ciertos objetivos o deseos» (por ejemplo, «un ser plenamente racional que quiere ser un gran violinista practicará todos los días.»)
B. Subjetiva: una norma de acción que especifica las acciones de los seres imperfectamente racionales (por ejemplo, «Si quiero ser un gran violinista, voy a la práctica todos los días.») - Hipotético vs Categóricos
A. Hipotética prescripción: está condicionada a la existencia de ciertos deseos (por ejemplo, «Si una persona quiere ser rico, él / ella va a invertir en el mercado de valores.»)
B. Categórico: no está condicionado por la existencia de ciertos deseos (por ejemplo, «siempre dicen la verdad»), sino que es un deber universal.
Kant: Teoría del bien y del mal
Condiciones necesarias para la acción moral:- La moral se aplica a todos los seres imperfectamente racionales.
- La moral se aplica a los seres humanos imperfectamente racionales, pero no depende de la naturaleza humana, o las particulares circunstancias de la vida humana.
- Cada acción humana voluntaria que el agente se compromete a realizar es una norma subjetiva de la acción (máxima). Por ejemplo, si voy a un restaurante para cenar, estoy siguiendo una regla instrumental para lograr un interés, una norma parecida a «si tengo hambre y no quiere cocinar, voy a salir a comer”.
- La moral debe ser incondicional. Por lo tanto, todos los bienes deben ser los principios morales imperativos categóricos.
- Las normas morales deben ser universalizables, es decir, debe ser posible para todos los seres racionales seguir esas normas, y los agentes deben estar dispuestos (razonar que) para que esto ocurra.
Kant: del principio fundamental de la obligación moral, el imperativo categórico:
Primera formulación. Actuar sólo de acuerdo con una máxima que se puede, al mismo tiempo, convertir en un derecho universal. Interpretación de «puede al mismo tiempo que se convierta en una ley universal». Es decir, razonar de modo universal, validez erga omnes.Debe ser posible que la máxima de la acción sea un derecho universal, es decir, no debe haber ninguna contradicción en la concepción de todo el mundo (todos los seres racionales).
Debe ser posible para el agente que va a actuar que su máxima se convierta en un derecho universal, es decir, no debe haber incompatibilidad entre el agente de metas y objetivos en la vida y la perspectiva de todo el mundo que siempre siguiendo máxima.
Formulación segunda. Ley por la que se trate a los demás en función de su humanidad, ya sea en su propia persona o en la de otro, siempre como un fin y nunca como un medio solamente. Interpretación de «siempre como un fin y nunca sólo como un medio»:
Para tratar a alguien como un fin es reconocer él / ella como un ser racional que merece el mismo respeto como a ti mismo y para el tratamiento de él / ella en consecuencia.
Aunque no hay que «utilizar» a los demás, con el propósito de engañar a otros o la manipular a alguien, es admisible para entrar en acuerdos sociales con ellos en el que a sabiendas y voluntariamente nos prestan servicios. (por ejemplo, el camarero que nos lleva nuestra comida en un restaurante). Este es el significado de la palabra «únicamente» en la segunda formulación.
Formulación Tercera. Ley de forma que sólo puede entenderse que las acciones son producto de mi voluntad autónoma. Interpretación:Dado que la elección de las máximas son de nuestras acciones, damos a nosotros mismos las normas morales en lugar de seguir los dictados de la autoridad o de algunos otros-por ejemplo, el gobierno, la sociedad, o incluso Dios. Tampoco de mí mismo: no me dejo llevar por impulsos o deseos.
Dado que nuestra máximas deben ser universalizables, en darnos las normas morales, que son, en efecto, legislar para todos los demás también.
Objeciones a la teoría ética de Kant
- Es dudoso que exista una sola máxima asociada a cada acción. Para muchas acciones, al parecer hay varias máximas en que el acto podría basarse.
- Es una moral inhumana: las consecuencias pueden ser muy negativas. Es decir: ¿no miento aunque haciéndolo perezca la humanidad?. Kant: sí.
- La afirmación de que las consecuencias de las acciones no tienen ningún efecto sobre si son moralmente correctas o incorrectas es plausible (por ejemplo, mentir para salvar la vida de una persona inocente).
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Justicia, Aristóteles
Ignacio Escañuela Romana.
Siguiendo a Sandel, en su libro sobre la Justicia (¿Hacemos lo que debemos?): Aristóteles mantenía una teoría de la justicia basada en dos ideas principales:
- La justicia es teleológica. Es decir una acción, norma o una institución sería justa dependiendo del objetivo o fin que se plantea.
- La justicia es honorífica: una norma o práctica social será justa si honra a una virtud, si es la recompensa a una acción meritoria (op.cit. p. 212-213).
Por ejemplo, si hacer horas de trabajo social no remunerado es socialmente beneficioso (objetivo: mejora el bienestar de una mayoría), entonces debería reconocerse públicamente esta acción, concediendo algún tipo de honor o reconocimiento. Si una conducta perjudica ese bienestar de la mayoría, la sociedad debería sancionarla.
En consecuencia, Aristóteles no piensa en derechos originarios, sino en objetivos sociales y meritocracia. Siguiendo el ejemplo de Sandel, si disponemos de flautas y nos preguntamos a quién dárselas, entonces deberíamos entregarlas gratuitamente a quienes mejor las toquen, ya que lo merecen y, además, su música es socialmente beneficiosa.
¿Cuál es el objetivo de la institución de un instituto de enseñanza secundaria?. Dependiendo de esto, así debería organizarse y reconocerse como virtuosas las conductas. Si el objetivo es promover la excelencia académica, entonces las becas y honores deben ir a quienes mejores calificaciones logren. Si el objetivo es promover un nivel educativo mínimo en la sociedad, de la manera más amplia posible, entonces becas y honores deben ir a quienes viniendo de un nivel de renta más bajo, logran un estándard educativo mínimo. Si el fin es, por contra, conseguir una formación humana en la diversidad y comprensión de valores transversales, deberíamos becar y dar honores a quienes mantengan una mayor implicación en programas y proyectos sociales e, incluso, políticos.
“Al mismo tiempo, debe pensarse que ningún ciudadano se pertenece a sí mismo, sino que todos pertenecen a la ciudad, puesto que cada uno es parte de ella” (Pol 1337 a 27-29).
«¿Qué podemos hacer si se discrepa sobre el telos o propósito de la actividad en cuestión? (Sandel p. 217). Aristóteles creía que los objetivos sociales tendían a ser claros y que, razonando sobre la naturaleza humana, podemos llegar a conclusiones sobre los objetivos universalmente sostenibles.
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Aristóteles. Política. Algunas ideas.
Ignacio Escañuela Romana
12 noviembre, 2024
Fuentes:
Werner Jaeger (1983). Aristóteles. Madrid: FCE (WJ)
Knoll, M. (2017). Aristóteles y el pensamiento político aristocrático. Revista de filosofía, 73, 87-106. (KM)
Michael Sandel (2012). Justicia: ¿Hacemos lo que debemos?. Debolsillo (MS)
Aristóteles fue discípulo de Platón durante largo años. Luego fue distinguiendo su pensamiento en las diferentes áres. (WJ)
El objetivo de Platón fue hacer de la política ciencia, uniéndola a la teoría de la virtud individual y basándola en el conocimiento de la Idea del Bien. (WJ)
La República de Platón está construida sobre una investigación de la esencia de la justicia. Y se plantea un ideal absoluto, una especie de utopía o Estado ideal (WJ)
Aristóteles plantea más bien un Estado real, y la investigación es empírica, y no de construcción lógica de un modelo como en Platón. (WJ)
Pero Platón y Aristóteles plantean que el fin del Estado es el mismo que el fin del individuo, por lo tanto, política y ética plantean lo mismo. El mejor Estado es el que asegura a sus ciudadanos la mejor vida.
Existen dos interpretaciones muy comunes de cuál sea la mejor polis (el mejor sistema político) en Aristóteles: (KM)
- Unos piensan que Aristóteles defendía una politeia, una especie de social democracia aristotélica. Por ejemplo, Martha Nussbaum).
- Otros como KM que Aristóteles participa en la tradición de pensamiento político aristocrático (como Teognis, Heráclito, Platón). Critican la democracia y el igualitarismo. Debe gobernar quien tiene virtud cívica. Para Platón estos serán quienes han adquirido por educación la sabiduría.
Aristóteles clasifica los sistemas políticos en su libro la Política en seis tipos: (KM)
- Monarquía el gobierno de uno para el interés común. Tiranía si es en el interés del monarca, que está más allá de las leyes.
- Aristocracia, como el de unos pocos, los virtuosos, para el bien común. Oligarquía como el gobierno de los ricos, para su beneficio.
- República para el gobierno de “la masa” para el bien colectivo. Democracia si es en el interés de los pobres.
En el libro V de la Ética a Nicómaco: la justicia universal es obedecer las leyes de la polis. La justicia particular puede ser distributiva y conmutativa. Distributiva es dar dinero, honores, cargos políticos… Las personas recibirán beneficios en función de su mérito o valor (en la aristocracia por la virtud de las personas, en democracia la libertad, en la oligarquía la riqueza). MS da énfasis a la idea meritocrática, una de lasprincipales respuestas en la historia. Las otras dos: utilitarismo (Bentham), escuela de los derechos (Kant).
Tres elementos fundamentales (con relaciones de poder) en la sociedad:
- Relación amo – esclavo (es una sociedad esclavista). Recordar que Aristóteles plantea que el esclavo lo es por naturaleza, aunque existe un debate acerca de qué significa esto en Aristóteles.
- Relación familiar, entre hombre y mujer, e hijos. Recordar que Aristóteles, siguiendo el modelo de su ápoca, plantea un patriarcado.
- Relación gobernantes – súbditos.
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La sociedad de la confusión
Ignacio Escañuela Romana
5 de octubre de 2024
Enlace al artículo en Philpapers:
I. Escañuela Romana, La sociedad de la confusión – PhilPapers
Estamos inmersos en el olvido y rechazo de la política. Al mismo tiempo, el espacio público se mueve en una vorágine de cuestiones inmediatas, la economía, el paro, la vivienda, la carga y el reparto fiscales, la tecnología, la política exterior, la educación y la sanidad, las formas de discriminación, etc. Por supuesto, todos esos problemas son fundamentales, pero es importante pararse a pensar acerca de la esfera pública, que se encuentra actualmente en crisis, ante un conjunto de problemas y carencias, en las polémicas diarias entre fuerzas políticas e interpretaciones, en la recepción de consignas breves y mensajes sincopados. Se dice mucho, se denuncia mucho más, se polemiza todo, se extiende la sensación de indignación, se olvida la exposición razonada.
La esfera pública está formada por todos los ciudadanos conforme comparten entre sí sus opiniones, en un plano de igualdad y con relevancia para los asuntos que se refieren a la colectividad. Información, pluralidad, hablar y escuchar como
personas dotadas de dignidad, debates significativos, capacidad de influir en la toma de decisiones de la res publica, todas estas acciones son fundamentales en una democracia. ¿Por qué? Como afirma Hannah Arendt (1), los ciudadanos adquieren la
libertad real cuando determinan en igualdad las decisiones del ámbito de la política, de lo que comparten y se refiere de un modo u otro al poder público. Jürgen Habermas, en varios estudios, entre ellos La Teoría de la Acción Comunicativa (2), desarrolla las bases para el diálogo, partiendo de la independencia de las situaciones de dominio.…
Ir al enlace en Philpapers para ver el documento completo.
(1) Arendt, Hannah (2013). Sobre la revolución (trad. P. Bravo). Madrid: Alianza Editorial. Publicación original en 1963.
(2) Habermas, J. (1999). Teoría de la acción comunicativa, I. Racionalidad de la acción y racionalización social (trad. M. Jiménez Redondo). Madrid: Santillana. Publicación
original en 1981. -
Un ahora en la desesperanza
Ignacio Escañuela Romana
¿Cómo vivimos, pues, para que toda la naturaleza se doblegue y estemos en la desazón? «Queríamos cambiar el mundo y el mundo nos cambió a nosotros”, dice Nino Manfredi en la película de Ettore Scola, C’eravamo tanto amati, algo tan expresivo de este modo vital que nos domina. Pero aspirar a que no nos transforme lo que vivimos parece imposible, incluso desafortunado, ya que un hombre vive siempre en su presente, y al hacerlo habita con sus semejantes. Sólo así es posible vivir en una sociedad política, hacer una esfera pública. La política nace de compartir juntos, palabras y actos, nos recuerda Hannah Arendt (3).
Texto completo:
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La sociedad de la confusión
I. Escañuela Romana
Abstract
La sociedad de la información se ha trocado en la sociedad de la confusión. Cuanto más se dice, menos veracidad (confianza en la verdad) se tiene, más ruido se alcanza. En esta sociedad, la esfera pública no puede darse con la necesaria transparencia y libertad. Es imprescindible la esfera del debate plural y la transparencia informativa, del discurso. Pero no hay debate efectivo si no se dan el reconocimiento de la incertidumbre y la opinión, en el marco de consensos o valores compartidos. Un encuentro que nos sitúa en la posición del otro para entenderla, aunque no se esté de acuerdo.Artículo completo: