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Ilustración, Kant y Fichte
Ignacio Escañuela Romana
Kant defiende a ultranza las libertades de pensamiento y expresión y las hace núcleo imprescindible de la Ilustración, como movimiento histórico del siglo XVIII, y como propuesta general de carácter político o social. Kant está, entonces, proponiendo que utilicemos la racionalidad de modo autónomo (y universal, por lo tanto), y que a través de ese uso (público) y de las libertades señaladas la sociedad se transforme.
Por lo tanto, su filosofía es un rechazo a cualquier limitación desde el poder de estas libertades. Se habrían ya establecido en ciencia y técnica, pero no en política y religión. Si se logra establecer un debate abierto y racional, donde los sujetos no busquen como tal intereses propios, sino fundamentos de validez general, entonces el progreso es seguro.
Late aquí un cierto optimismo. El Estado debe «comprender» que más allá de su tendencia a ser obedecido, tales derechos le benefician. Además, éstos, reafirma, no son renunciables y constituyen a un ser racional.
Ojo que Kant defiende la necesidad de obediencia al Estado, a las leyes. Pero confía en que la Ilustración va a llevar a una nueva relación ciudadano y Estado, en el que éste se plantee exclusivamente el interés público y, con ello, el respeto a la dignidad humana, como ámbito de derechos y libertades.
Más tarde, la época, la Revolución y la contrarrevolución, generarán un cierto descontento filosófico. Una polémica entre pensadores «conservadores» y una especie de «izquierda» filosófica (llamativa la división más tardía entre derecha e izquierda hegeliana, en la década de 1830).
Por ejemplo, son bien conocidas las críticas de Fichte (un filósofo destacado y discípulo de Kant): la edad de la ilustración, lo sería de “la indiferencia absoluta hacia toda verdad» (citado en Jimena Solé, 2020).
Referencias utilizadas:
Kant, E. (2009). ¿ Qué es la Ilustración?. Foro de educación, 7(11), 249-254.
María Jimena Solé, «Fichte y la ilustración: de la defensa de la libertad de expresión a la exhortación al pensamiento autónomo», Revista de Estud(i)os sobre Fichte [En línea], 21 | 2020, Publicado el 01 diciembre 2020, consultado el 18 mayo 2022. URL: http://journals.openedition.org/ref/1640; DOI: https://doi.org/10.4000/ref.1640
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La llamada: Sapere Aude
Ignacio Escañuela Romana
(Artículo publicado en la revista de filosofía del IES Delgado Hernández)
A lo largo de estos cursos de Historia de la filosofía de Bachillerato, una y otra vez, la llamada kantiana del atrévete a saber recorre las aulas y los pasillos. Es una propuesta radical de autonomía, de que cada uno logre aplicar la duda cartesiana y alcance sus propias conclusiones, y de que lo haga mediante reglas compartidas por todos, todas. Acuerdos de derechos universales a la forma de Rawls.
Un lema propuesto a través de los siglos a las sucesivas generaciones, ésas que no pueden, nos dice el filósofo germano, comprometer la libertad, renunciar a ella. ¡Sé libre para pensar!, ¡selo para opinar!, no te dejes llevar por lo que dicen los demás, ni siquiera por tus apetencias e intereses particulares.
Habermas nos dirá, ahora, que este esfuerzo del sujeto debe ampliarse al debate entre personas. Entonces se convierte en una búsqueda compartida de la verdad, elusiva, siempre incierta, pero compartida y fundada. En una sociedad democrática, el diálogo en la plaza pública nos constituye mutuamente como ciudadanos y ciudadanas: dotados de dignidad inalienable.
Quizá sea esencial lo que Arendt reflexionaba: en el campo de la política, podemos vivir la alegría de encontrarnos con nuestros iguales y compartir el discurso y las realidades sociales que formamos entre todos. Hay una cierta grandeza en ganar en el ágora, pero también en actuar según los derechos y obligaciones, incluso cuando nuestro discurso en libertad no ha triunfado. También en reconocer los hechos como son, porque, como afirma esta filósofa, la verdad es lo que no podemos cambiar. Recoge, entonces, el reto de las libertades de pensamiento y expresión, atrévete a entrar en el mundo de la libertad, siente los retos de alcanzar verdades universales y de transformar el mundo y mejorar la sociedad.
Cuando “Sapere Aude” es escuchado en las clases, las nuevas generaciones se incorporan, pues, a la invitación para que compartan con todos, todas, la gratificación de formar una colectividad que determina qué quiere ser y cómo desea avanzar hacia ese conjunto de derechos y libertades universales.
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Contexto filosófico-cultural Kant
Ignacio Escañuela Romana
Immanuel Kant nació en 1724 y murió en 1804 en Könisberg, Alemania. Fue profesor universitario en la Universidad de Königsberg. Filósofo, su producción intelectual se encuadra tanto en la Ilustración, como en las diferencias doctrinales entre el empirismo y el racionalismo de la filosofía moderna. Asimismo en el desarrollo de la ciencia moderna. Es considerado como defensor del idealismo y también de una racionalidad crítica. Idealismo kantiano que hay que comprender como transcendental: el sujeto constituye los fundamentos a priori de su conocimiento, pero no son bases absolutas de la realidad. Así como crítico: hay que cuestionar esos fundamentos para ver sus límites. En esta perspectiva le influyó poderosamente la lectura del filósofo empirista Hume.
Su pensamiento se entiende, así pues, dentro de la dinámica del siglo XVIII. Un siglo de recuperación económica y explosión demográfica, época de grandes transformaciones que se aceleran, sobre todo, a partir de la segunda mitad del siglo. Políticamente, se da el Absolutismo: los reyes poder absoluto, a excepción de la monarquía parlamentaria británica. Este modelo se enfrentó al cambio industrial que comenzó en Inglaterra y a la expansión de un movimiento que tendió a dar énfasis a la racionalidad y libertad humanas: la Ilustración. La burguesía va adquiriendo importancia, lo que acabará por generar las revoluciones norteamericana y la francesa de 1789.
El movimiento ilustrado es, en un análisis marxista, la ideología crítica de las clases medias. Hace avanzar una concepción liberal y tolerante. Es esencial en el pensamiento kantiano la influencia de este gran proyecto: un esfuerzo común de transformación y mejora de la humanidad mediante el desarrollo de su propia naturaleza racional. Kant pertenece plena y conscientemente a ese movimiento. Suya es la contestación a la pregunta acerca de qué sea la Ilustración, generando el famoso lema «sapere aude»: atrévete a saber.
Es interesante hacer una breve reflexión sobre la diferencia siguiente. Por una parte, Ilustración es un movimiento cultural, histórico, del siglo XVIII, basado en una reivindicación de la razón como motor de decisiones sociales y políticas. Como propuesta de cambios individuales y colectivos. Destaca, así, la labor de la Enciclopedia. Por otro lado, la Ilustración es una forma determinada del saber y la crítica, una actividad filosófica y científica que supone una propuesta general, no circunscrita a un momento histórico. En este sentido, Ilustración sería interrogarse a uno mismo, pensar por uno mismo, elevar con entera independencia la propia razón como único juez de la verdad (Subirats, La Ilustración insuficiente, 1981, un libro muy interesante). La razón propia, que se mueve en el ámbito de la libertad, es, para Kant, pues, la guía del conocimiento, conducta y organización social.
Los tres elementos fundamentales de la Ilustración (op.cit.) serían: la razón como poder del sujeto humano como actitud constituyente, el proceso científico-técnico como proceso dinámico e indefinido de la razón, la actividad revolucionaria. Los tres se dan en Kant y en el texto propuesto. De ahí que este autor diga que no vivimos en una edad ilustrada, sino en una edad de ilustración.
Es interesante añadir algunas notas más. En arte, el Barroco deja paso al Clasicismo, que se caracteriza por la racionalidad, la sencillez y el orden (espíritu cartesiano). En ciencia, se desarrolla la mecánica clásica de Newton. Newton representó para toda la Ilustración la culminación de la ciencia moderna. De ahí que Kant quiera establecer los principios y límites del conocimiento científico de la naturaleza, a la vez que responder a la pregunta acerca de qué pueda conocer. La filosofía kantiana es un intento de clarificar filosóficamente las condiciones de posibilidad de la física newtoniana. Para responder al problema va a tomar elementos de las dos grandes corrientes filosóficas de la modernidad. Al afirmar que el conocimiento se limita a la experiencia, la filosofía kantiana se aproxima al empirismo, y al afirmar que no todo el conocimiento proviene de la experiencia se acerca al racionalismo. Concluye que es posible un conocimiento estricto y universal (los juicios sintéticos a priori).
Por su parte, Rousseau reforzó en Kant la convicción en la autonomía, en la independencia de la moralidad frente a las leyes que rigen el mundo objetivo. Rousseau era el filósofo del espíritu, de la subjetividad: frente al mundo externo. Newton y Rousseau, reino de la naturaleza y reino del espíritu, causalidad y libertad. Dos mundos de los que se siente ciudadano, dos legalidades a las está sometido. ¿Anula la ciencia todo acceso del hombre a lo metafísico? ¿Pueden conciliarse causalidad física y libertad moral?. Kant se propone establecer y justificar los principios de la acción y las condiciones de la libertad, ligada a la cuestión: ¿qué debo hacer?; y delinear el destino último del hombre para responder a la pregunta: ¿qué me cabe esperar?.
Finalmente, la filosofía kantiana es el esfuerzo fecundo y original, en medio de la filosofía moderna y de la Ilustración, por dar una solución a la polémica doctrinal entre empirismo y racionalismo y, ante todo, por dar una respuesta a la pregunta ilustrada: ¿qué es el hombre?. Kant reafirma el papel central de la razón humana crítica en todos los ámbitos de la cultura y, sobre esta base, tiene una visión optimista acerca del desarrollo de la historia.
Más datos y algunas fuentes utilizadas en:
**Subirats, E. (1981). La ilustración insuficiente. Taurus.
**https://blogsaverroes.juntadeandalucia.es/filosofiaendebate/2020/06/29/contexto-filosofico-cultural-texto-de-kant/
**Cassirer, E. (2018). El problema del conocimiento. FCE. Cuatro tomos.
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La libertad humana
Ignacio Escañuela Romana
Agustín de Hipona lo afirmó con claridad: «para que hubiera un comienzo, fue creado el hombre, antes del cual no había nadie» (Initium ut esset, creatus est homo, ante quem nemo fuit, De Civitate Dei, XII, 20). Con cada hombre se inicia de nuevo e inevitablemente la posibilidad de la libertad. A pesar de todas las leyes de la necesidad histórica de Hegel y todos los artefactos humanos creados para atrapar su acción. Incluso ante la progresiva racionalización que Max Weber predijo. Aunque mucha de la voluntad de poder de Nietzsche sea capaz de afirmarse, o el hombre sea ese ser finito y limitado de Heidegger.
Frente a los totalitarismos del siglo XX, que responden a un hombre perdido de sí mismo, incapaces de realizar algo más que violencia por el poder.
En fin, ante la soledad y la adversidad. Siempre esa libertad es, como una posibilidad y como tal ya un hecho.
Grossman lo expresa en Todo Fluye, «la aspiración innata del hombre a la libertad es invencible; puede ser aplastada pero no aniquilada.» Hay algo pues que se alza ante nosotros mismos, y es esa acción de ejercer esa especie de instinto, irreflexivo, irreverente, inesperado, que procede de la capacidad de pensar cada uno por sí mismo.
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FILOSOFÍA MEDIEVAL. Un muy breve resumen
FILOSOFÍA MEDIEVAL. CONTEXTO TOMÁS DE AQUINO.
Ignacio Escañuela Romana.
Fuentes:
recursos.cnice.mec.es/filosofia/swf/unidad18.swf
http://recursostic.educacion.es/bachillerato/proyectofilosofia/web/f2ruta1.php?id_ruta=18&id_etapa=3
http://filosofia-reflex.blogspot.com/2015/09/filosofia-medieval.html
http://www.selectividad.tv/S_FF_3_2_1_S_santo_tomas:_suma_de_teologica.html
http://recursostic.educacion.es/bachillerato/proyectofilosofia/web/f2ruta1.php?id_ruta=18&id_etapa=2
http://www.selectividad.tv/S_FF_3_2_2_S_la_existencia_de_dios.html
Períodos.
Filosofía Medieval: período de la historia de la filosofía que abarca desde el siglo VIII hasta el siglo XIV. Límites temporales son un tanto convencionales. Los siglos inmediatamente anteriores al IX pueden designarse más propiamente como los de la Patrística. Los siglos inmediatamente posteriores al XIV se consideran como pertenecientes a la filosofía del Renacimiento.
Por «período patrístico» se entiende el lapso de casi siete siglos comprendido entre la muerte del último de los Apóstoles de Jesucristo (acaecida hacia el año 100) y el comienzo de la Edad Media (hacia el 750). En ese tiempo histórico coexistieron los últimos brotes de la filosofía antigua (platonismo medio y neoplatonismo) y la primera andadura filosófica practicada por pensadores cristianos. La denominación del período ha tenido su origen en la historiografía cristiana, y se basa en el hecho de que muchos de los escritores cristianos de ese tiempo han recibido el título de Padres de la Iglesia. Estos primeros siete siglos de filosofía cristiana suelen dividirse en tres etapas:
1ª. Desde comienzos del siglo II hasta el Concilio de Nicea (325). Destacan: Justino, Tertuliano, San Ireneo de Lyon, Clemente de Alejandría y Orígenes.
2ª. Desde Nicea al derrumbamiento del Imperio Romano de Occidente (476). Constituye su etapa de máximo esplendor y destacan figuras tales como: San Basilio, Gregorio Nazianceno, San Gregorio de Nisa, San Ambrosio de Milán, San Jerónimo y San Agustín (354-430).
3ª Desde comienzos del siglo VI hasta mediados del siglo VIII: Esta última etapa constituye, en el Occidente europeo, la transición a la Edad Media. Pseudo-Dionisio Areopagita, Boecio, Casiodoro y San Isidoro de Sevilla son los autores más representativos.
La inspiración Cristiana.
El pensamiento medieval cristiano está centrado evidentemente en torno al cristianismo. Las aportaciones del pensamiento judeocristiano, frente al pensamiento griego, son las siguientes.
A- La concepción lineal del tiempo, herencia de la mentalidad judía. Frente a la concepción circular del tiempo griega, que toma por modelo del devenir el tiempo cíclico de la naturaleza observable, la concepción lineal tiene por trasfondo el acontecer histórico del hombre, donde nada se repite. El mundo tiene un punto inicial absoluto (la creación), un trazado, que es el suceder de las generaciones jugándose su destino, y un punto y se acabó, que es el juicio final. Esta concepción se refleja en el papel del Dios cristiano. Mientras que los griegos habían puesto a los dioses en relación con la naturaleza (ya sea como inteligencia ordenadora en Anaxágoras y Platón, o acto puro y motor inmóvil en Aristóteles, ya sea como Razón universal en los estoicos), el cristianismo pone a Dios en relación con el acontecer humano. Dios se ocupa directamente de los asuntos humanos.
B- La identificación de Dios con la verdad y la sustitución del ideal griego del sabio por el ideal del santo contemplativo. Mientras que el filósofo griego poseía una verdad que había obtenido con el esfuerzo de su inteligencia (una verdad siempre relativa) el hombre cristiano se presentaba en posesión de la verdad definitiva y absoluta, a la que consideraba una gracia de Dios y a la que se adhería por la fe.
C- El monoteísmo, que no había sido nunca postulado expresamente por la filosofía griega y que es una herencia de la religión judía.
D- La omnipotencia de Dios. Los dioses de la filosofía griega no eran omnipotentes: estaban sujetos al orden necesario del mundo.
E- El creacionismo. La idea judeocristiana de que Dios creó el mundo ex nihilo es extraña a la filosofía griega, la cual pensaba el mundo como eterno.
F- La idea cristiana del hombre posee las siguientes características: que el hombre es hecho a imagen y semejanza de Dios, que el alma es inmortal (doctrina presente ya en Platón y en otros pensadores griegos), que los cuerpos resucitarán al final de los tiempos. También las nociones de culpa y pecado.
G- La concepción cristiana de la vida humana traía también una importante novedad en el ámbito de la doctrina moral. Como vimos en el tema anterior, la filosofía griega es básicamente intelectualista respecto de la moral. En cambio, la moral cristiana no es intelectualista. En el intelectualismo, el mal moral no es sino ignorancia; en el cristianismo el mal moral no es ignorancia, sino pecado, y el pecado es el resultado de dos factores: la maldad humana que inclina al mismo, y la libertad humana, que cede a tal inclinación.
La Escolástica.
Durante el siglo IX aparecen, como consecuencia del renacimiento carolingio, las escuelas. Y un cierto saber, cultivado en ellas, que se va a llamar la Escolástica. Por escolástica se entiende, en sentido estricto, aquella especulación filosófico-teológica que se cultivó y desarrolló en las escuelas del propio medioevo, es decir, desde Carlomagno hasta el renacimiento, tal y como ha quedado consignada, sobre todo en la literatura de Sumas y Quaestiones. Originariamente, dichas escuelas fueron las de las catedrales y conventos, más tarde las universidades. En un sentido más amplio se designa también como escolástica el movimiento doctrinal de ese ámbito histórico que, aun sin emplear un método rigurosamente escolar, racional-conceptual, se mueve en el mismo mundo metafísico y religioso, como por ejemplo la mística.
Ciertos autores han identificado completamente la filosofía medieval con la filosofía cristiana, estimando como a lo sumo incitantes o suplementarios los movimientos de la filosofía árabe y judía. No obstante, la filosofía de los árabes y judíos es conocida por los escolásticos cristianos e influyó fuertemente en ellos, al mismo tiempo que tuvieron el importante papel de ser los transmisores de los textos aristotélicos y dicha aportación caracterizó la época de plenitud de la escolástica.
Los temas de la Filosofía Medieval.
Así, a diferencia de lo que había ocurrido con la filosofía griega, que había centrado su reflexión en torno a la determinación del objeto, la filosofía medieval centrará su interés en Dios. La filosofía helenística había dado una orientación práctica al saber, dirigiéndolo hacia la felicidad del hombre. Es el caso del estoicismo y del epicureísmo, que habían colocado a la ética en el vértice del saber. A lo largo de los primeros siglos de nuestra era, la progresiva expansión del cristianismo y otras religiones mistéricas irá provocando la aparición de otros modelos de felicidad o «salvación individual», que competirán con los modelos filosóficos.
Frente a la inicial hostilidad hacia la filosofía manifestada por algunos de los primeros padres apologistas cristianos, sus continuadores encontrarán en la filosofía, especialmente a partir del desarrollo del neoplatonismo de Plotino, un instrumento útil, no sólo para combatir otras religiones o sistemas filosóficos, sino también para comprender, o intentar comprender, los misterios revelados. Surge de ahí una asociación entre filosofía y cristianismo o, más en general, entre filosofía y religión, que pondrá las bases de la futura filosofía medieval, entre los cristianos, los musulmanes y los judíos. El tema fundamental de reflexión pasará a ser la divinidad, quedando subordinada la comprensión e interpretación del mundo, del hombre, de la sociedad, etc. al conocimiento que se pueda obtener de lo divino. Por consiguiente, las preocupaciones más constantes en la filosofía medieval son las que se centran en la cuestión de la naturaleza y propiedades de Dios y de la relación entre Dios y el mundo en tanto que creador.
Durante los siglos XI-XIII, las principales controversias que vertebraron el pensamiento medieval fueron las relaciones entre razón y fe, así como el problema de los universales. La fe, que suministra las creencias a las que no se puede renunciar, tratará de entrar en diálogo con la razón. La inicial sumisión de la razón exigida por la fe, dejará paso a una mayor autonomía propugnada, entre otros, por Santo Tomás de Aquino, que conducirá, tras la crisis de la Escolástica, a la reclamación de la independencia de la razón con la que se iniciará la filosofía moderna. Por otra parte, el realismo (trascendente o inmanente), el nominalismo y el conceptualismo fueron corrientes que surgieron como respuesta a la cuestión acerca de los universales. Es decir, bien los conceptos abstractos tienen como referencia algo real, un objeto, sea como fuere conceptuado. Bien es sólo un modo de hablar y conocer: construimos los conceptos abstractos mediante un razonamiento acerca de lo común y diverso. Pero su realidad es sólo mental. Bien
No obstante, las anteriores caracterizaciones no hacen la debida justicia a la complejidad de la filosofía medieval. Así, por ejemplo, existen ciertos movimientos de la filosofía medieval (especialmente en el dominio de la filosofía natural), análisis y especulaciones que pueden ser considerados como una anticipación del pensamiento científico moderno. En este sentido, la crítica que se hizo de la física aristotélica y su concepción del movimiento fue decisiva para los posteriores inicios de la ciencia renacentista y barroca. Así, las soluciones de los físicos nominalistas (Buridán, Oresmes, Alberto de Sajonia) situaron a la mecánica en el camino de la ciencia moderna. También existen numerosos e importantes desarrollos en ámbitos como la lógica, la semiótica, etc. De todos modos, la filosofía medieval es un pensamiento en el que predominan los intereses ontológicos sobre los gnoseológicos.
Finalmente, y en lo que se refiere a la filosofía medieval, destacamos algunos de sus filósofos más significativos: siglo IX: Juan Escoto Erigena; siglo X: Alfarabi; siglo XI: Avicena, Avicebrón, San Anselmo, Roscelino; siglo XII: Abelardo, San Bernardo, Pedro Lombardo, Averroes, Maimónides: siglo XIII: Alejandro de Hales, San Alberto Magno, Rogelio Bacon, Pedro Hispano, San Buenaventura, Santo Tomás de Aquino, Sigerio de Brabante, Ramón Llull, Maestro Eckhart, Juan Duns Escoto; siglo XIV: Nicolás de Autrecourt, Juan Ruysbroek, Guillermo de Ockham, Juan Buridán, Nicolás de Oresme.
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Nacionalismos versus Estado
Ignacio Escañuela Romana
Arendt analizó el problema de los nacionalismos versus el Estado, la confrontación entre la nación como conjunto de personas con derechos frente al Estado como derechos y libertades para todos. La tragedia de la política española actual está en que no parece haber Estado que podamos compartir todos y sí muchos nacionalismos para enfrentarnos. Como si el Estado fuese simplemente aquello adónde ir para sacar ventajas, y no un marco jurídico y político para compartir derechos y libertades.
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Desde la Ilustración
Ignacio Escañuela Romana
El filósofo está obligado a defender las ideas de justicia y libertad. Y a hacerlo con libertad de expresión completa. Si limita lo que dice, falta a las obligaciones establecidas desde la Ilustración, consigo mismo y con la sociedad.
The philosopher is obliged to defend the ideas of justice and freedom. And to do so with complete freedom of expression. If he restricts what he says, he fails in the obligations he has assumed since the Enlightenment, both to himself and to society.
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Qué es la Ilustración?
Ignacio Escañuela Romana
Kant, I. ¿Qué es la Ilustración?. Foro de Educación, n.º 11, 2009, pp. 249-254. Texto tomado de Kant, I. Filosofía de la Historia. Madrid, Fondo de Cultura Económica, 2000, 25-37. «Was ist Aufklärung?» publicado en diciembre de 1784 por el periódico Berlinische Monatsschrift.
Foucault, M. (2006). Sobre la Ilustración. Estudio preliminar de Javier de la Higuera. Traducción de Javier de la Higuera, Eduardo Belloy, Antonio Campillo. Madrid: Editorial Tecnos.
Que contiene los tres textos en los que Michel Foucault se planteó el texto kantiano:
«Qu’est-ce que la critique ? Critique et Aufklärung». Conferencia pronunciada por Michel Foucault en la Société Française de Philosophie el 27 de mayo de 1978. Publicada en el Bulletin de la société française de philosophie, 84ème année, n°2, Abril-Junio 1990.
«Qu’est‑ce que les Lumières?». Transcripción, revisada por el autor, del curso del 5 deenero de 1983 en el Collège de France. Publicado por primera vez en Magazine Littéraire, nº 207, mayo de 1984, pp. 35-39.
«What is Enligthenment?». Conferencia en Berkeley, otoño de 1983. El texto apareció por vez primera en Rabinow (P.), ed., The Foucault Reader, New York, Pantheon Books, 1984, pp. 32-50. La versión original francesa, «Qu’est-ce que les Lumières?» en Magazine Littéraire, dossier «Kant et la modernité», nº 309, abril de 1993, pp. 61-74.
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Love, lentils, AI
Ignacio Escañuela Romana
Artificial intelligence can do many things, but it has no meaning. It can give the recipe for lentils, but it does not know what lentils are. It can indicate what is associated with these characters (or word), but it does not know how to taste them. It can give the forecast of rain, but it does not know what rain is, much less the sound and the little touches we feel with the drops falling from the trees in the forest. Love is just a set of 0’s and 1’s to it. Nothing more. It is not what Walt Whitman cried out for man: «And whoever walks a furlong without sympathy walks to his own funeral drest in his shroud».
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Los tres mundos de Popper
Ignacio Escañuela Romana
Los tres mundos teorizador por Karl R. Popper son los siguientes:
Mundo 1.
Mundo uno. Conjunto de objetos físicos, como los cuerpos, los átomos, las partículas subatómicas, etc. Es el mundo de la materia u objetos físicos.
El mundo dos. Surge a partir del uno en la Tierra, por la evolución de la vida. Es el mundo de las experiencias subjetivas o consciencia. Percepciones, sentimientos, las emociones, las sensaciones, etc.
Mundo tres. El lenguaje (simbólico, en términos de Cassirer) creó el mundo tres.
El mundo tres de Karl Popper es el mundo de los productos de las dos funciones superiores del lenguaje. Está formado por problemas, las teorías, argumentos, demostraciones: ideas abstractas enlazadas.
En este mundo se trazan problemas y teorías para resolverlos, así como argumentos críticos sobre la validez de las teorías. En este nivel se da la ciencia. En el mundo tres los objetos son reales. Una teoría científica es real y puede tener fuertes efectos reales (vacunas, coches, casas, producción de…, armamento, antibióticos, etc). Como sociedad, como individuos, vivimos en este mundo tres.
Ojo, Kant no distinguiría entre los mundos 1, 2 y 3, en el sentido en que la cosa en sí no es cognoscible. Descartes lo consideraba todo como contenido de consciencia, sometido al método para alcanzar la verdad. Hegel propondría una mediación dialéctica entre el mundo 3 entendido de dos formas, como social y como lingüístico, y el mundo 1, sobre el que ejercemos la acción tecnológica o económica.
(Fuente utilizada sobre Popper:
http://www.open-science-repository.com/Karl-Popper-world-three.html)